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Programa de Acción del PPE 2014 – 2019

INTRODUCCIÓN

Nuestra forma de entender la vida que queremos.

Queremos un futuro prometedor para Europa y sus ciudadanos. Estamos seguros de sacar a Europa de la crisis. Queremos que nuestras economías recuperen el crecimiento y el empleo. Los jóvenes deberían mirar su futuro con confianza. Todos nuestros ciudadanos  deben disfrutar del sentimiento de seguridad que desde hace mucho tiempo Europa puede proporcionar, en todos los aspectos de sus vidas. Queremos vivir en libertad y con dignidad. No queremos contraer deudas que nuestros hijos y que éstos estén obligados a devolver. Esta es la razón por la que sólo debemos gastar la liquidez, y utilizar los recursos, de la que disponemos.

Nuestro planeta, nuestra libertad, nuestros recursos – si queremos que perduren – debemos tratarlos con el máximo cuidado. Si queremos que nuestros hijos y las generaciones venideras vivan en un mundo saludable, en libertad y felizmente, debemos tomar las decisiones adecuadas hoy y sin falta. Debemos hacer hincapié en la solidaridad. Necesitamos unas finanzas públicas equilibradas, tenemos que modernizar nuestras economías, invertir en conocimiento e innovación y reforzar la gobernanza económica europea. Parte de esto depende de nosotros personalmente, pero también depende de la manera en que nos organicemos: en nuestras comunidades, regiones, naciones y en la Unión Europea.  Muchas de nuestras leyes nacionales y regionales provienen de la legislación europea. Las decisiones adoptadas en el Parlamento Europeo afectan a nuestra vida diaria y a nuestro futuro.

El resultado de las próximas elecciones europeas en mayo de este año 2014 determinará la dirección de la política de la UE en una serie de cuestiones importantes, lo que a su vez repercutirá significativamente en la vida de más de 500 millones de ciudadanos europeos.

Estas elecciones se deben considerar como una oportunidad para un verdadero debate europeo sobre cuestiones europeas, una oportunidad para reflexionar sobre nuestro futuro a largo plazo. El exitoso proyecto europeo se encuentra en un momento crítico. La Unión Europea es la solución a la crisis, no la causa. De ahí, la enorme importancia de la elección de una alternativa adecuada en las elecciones europeas del 2014. El Partido Popular Europeo hará que su voto cuente.

Comunidad de valores

La Unión Europea es una comunidad de valores y una comunidad legislativa. La próspera cultura y la dilatada historia de Europa han permitido que nuestra familia política pueda desarrollar sus valores y principios esenciales: la libertad, la responsabilidad, la justicia, la seguridad, el respeto por la dignidad de la vida humana en todas y cada una de las etapas de su existencia, la solidaridad para establecer la base de la cohesión social, la diversidad cultural y lingüística asó como la subsidiariedad, lo cual garantiza que las decisiones políticas que se adopten coincidan en la su mayor parte con los deseos de los ciudadanos.  Defendemos la igualdad entre hombres y mujeres, la familia, la separación de poderes, la democracia y el Estado de Derecho. La Plataforma PPE que se adoptó en el año 2012, refleja nuestros valores, nuestras prioridades y nuestras principales líneas políticas.

La libertad religiosa, incluido el derecho a convertirse a otra religión o a no tener ninguna creencia religiosa, es un derecho humano fundamental. Reconocemos las raíces grecorromanas y judeo-cristianas de nuestra civilización y de la Ilustración como fuentes de inspiración.

La Unión Europea que necesitamos

La crisis económica y financiera ha afectado a todos los europeos. Sus origines estriban en diferentes causas, entre ellos un exceso de deuda pública y privada, una falta de competitividad en determinados Estados miembro, una regulación imperfecta de los mercados financieros y una integración insuficiente en la eurozona. Pra muchos europeos, esto ha supuesto un reto enormemente difícil por cuya superación debemos luchar juntos.

El Partido Popular Europeo ha sido siempre la fuerza motriz de la integración europea. Ha contribuido a la caída del comunismo, ha dado la bienvenida a los nuevos Estados miembros y ha abogado por una unión cada vez más estrecha. Con el tiempo se ha convertido en la mayor familia política de Europa, y en la actualidad, sus partidos miembros gobiernan en la mayoría de los países de la UE.  En esta crisis, el PPE es el partido del gobierno responsable.

Otros hablan de justicia y derechos sociales, pero no dicen nada sobre cómo potenciarlos y salvaguardarlos. Nosotros defendemos un crecimiento genuino, sustancial y duradero favorecido por una clara visión y estrategia hacia el futuro, con reformas paso a paso de la economía que al tiempo preserven la cohesión social, que fomenten la inversión empresarial y permitan que las personas disfruten y estudien, trabajen y consuman en base a un nivel de vida mejor, saludable y sostenible. Nos oponemos a las acciones a corto plazo propuestas por Socialistas, tales como el exceso de impresión de papel moneda. Buscamos respuestas sostenibles y a largo plazo, y rechazamos las falsas “soluciones” que postulan los demagogos.

Entre los años 2009 y 2010, los partidos gobernantes del PPE reaccionaron con rapidez y decisión, para alejar a Europa del abismo del desastre. En 2011 y 2012 mantuvimos unida la eurozona. Hemos fijado la agenda para la reforma económica y la consolidación fiscal para que favorezca el crecimiento en los Estados miembro. Ahora estamos considerando cambios esenciales necesarios para la reforma de la propia UE, lo que permitirá afrontar los retos que tiene por delante con confianza y garantizar un futuro brillante a nuestros ciudadanos. La preservación y la sostenibilidad de la eurozona son también de vital importancia para los países ajenos al euro.

Es el momento de reafirmar nuestro compromiso con la Economía Social de Mercado. Esto exige alcanzar el equilibrio entre los principios de libertad y solidaridad, junto con la necesidad de unos mercados libres y del bien común.

Europa y sus ciudadanos

Antes que nada, para poder servir mejor los intereses de todos los europeos, necesitamos una Unión Europea más fuerte. El hecho de compartir la misma moneda en la zona euro exige una coordinación más estrecha entre las estrategias presupuestarias y económicas nacionales. Una UE fuerte es también la clave para la creación de una política de seguridad adecuada, que proteja a nuestros ciudadanos en sus hogares y nuestros intereses en todo el mundo. Más que nada, una UE fuerte es la mejor respuesta a los retos del siglo XXI. Por consiguiente, la UE debe convertirse en una auténtica Unión Política.

La Unión Europea nos incumbe a todos. Debemos preservarla y sentirnos orgullosos de nuestra diversidad, tradiciones y herencia cultural. El respeto de la diversidad siempre ha sido un elemento esencial del éxito de Europa. No todos los problemas políticos deberían resolverse a nivel europeo. Necesitamos menos regulaciones y hacer más hincapié en la implantación y el control. Los Parlamentos y los gobiernos de nuestras regiones y naciones siguen siendo vitales para nuestro futuro. Si en algunos ámbitos se da mayor responsabilidad a la UE que a los propios Estados miembros, la UE también necesitará ser más transparente y democrática. La Unión Europea no tiene futuro sin la implicación de su gente. La propia Unión debe estar al alcance de los ciudadanos, de una manera comprensible y sencilla. Los Parlamentos nacionales deben ser más proactivos e implicarse cada vez más en la toma de decisiones europeas en el marco de las constituciones nacionales. Sabemos que la unidad dentro de los Estados es fundamental para la UE.

Por primera vez, el Parlamento Europeo elegirá al Presidente de la Comisión Europea una vez que el Consejo Europeo, la institución formada por los Jefes de Estado y de Gobierno, proponga el candidato para este cargo. Esta propuesta tendrá en cuenta el resultado de las elecciones europeas y el resultado de las consultas al Parlamento Europeo. Esto garantizará que los ciudadanos, por primera vez, influirán en quién se convertirá en el Presidente del órgano ejecutivo de la Unión Europea a través de sus votos, al igual que en los Gobiernos nacionales.

Para perfilar el futuro es fundamental recordar el pasado. Hace exactamente cien años que en Europa se apagaron las luces. El año 1914 marcó el inicio de la Guerra más devastadora que ha sufrido Europa hasta ahora, que costó la vida a millones de personas y que destruyó el futuro de toda una generación. Hace 75 años, el mundo volvió a incendiarse. Hoy estas catástrofes parecen impensables en Europa. Esto se debe a que a lo largo de varias décadas de integración europea más estrecha hemos compartido nuestras fuerzas, poder político, bienestar y conocimientos. Sustituir el absolutismo por el Estado de Derecho a través de las instituciones comunes y de procedimientos democráticos fomentando el método comunitario, nos ha permitido garantizar la legitimidad de los fuertes y la protección de los débiles. Estos logros nos pertenecen a todos, y no deberíamos nunca olvidarnos de ellos. Nos sentimos orgullosos de que la UE recibiera el Premio Nobel de la Paz en el año 2012.

Europa está en crisis desde hace más de cinco años. Muchas personas, sobre todo los jóvenes, no prevén un futuro halagüeño. El euroescepticismo está aumentando. Pero hay razones para el optimismo. No es ni mucho menos la primera crisis que conseguiremos superar. Si actuamos conjuntamente y tomamos hoy las decisiones adecuadas, Europa podrá salir de la crisis mucho más fuerte y más próspera que antes.

Nuestra idea de una Europa mejor

Europa ha recorrido un largo camino. El Partido Popular Europeo ha sido la fuerza política que más ha contribuido al desarrollo de la Unión Europea. Los padres fundadores de una Europa unida fueron cristianodemócratas. A lo largo de los últimos 50 años, los hombres y las mujeres del Partido Popular Europeo han estado al frente de las mejoras y de las posteriores ampliaciones de la Unión, así como de la introducción del Euro. Todo ello nos ha permitido vivir en paz, con seguridad y con una mayor prosperidad durante más de cinco décadas. Mientras otros se han limitado a hablar, nosotros hemos preferido actuar.

Queremos una Europa mejor. La Unión Europea que debe ser más fuerte, más sencilla y más democrática. Estos objetivos no se contradicen en absoluto. De hecho se fortalecen recíprocamente. Para avanzar en este sentido, es imperativo que las instituciones de la UE colaboren estrechamente y se acerquen a los ciudadanos. Se puede logar mucho dentro del marco legal existente.

Una Unión más fuerte: ningún país puede afrontar los retos del siglo XXI por sí mismo. O nos fortalecemos colectivamente o nos debilitamos individualmente. Esto puede aplicarse en la política exterior o de defensa, en la política energética y de protección climática, y como no, en la política fiscal,  económica y social. Por consiguiente, en asuntos estratégicos, nuestros Estados miembros deben intensificar su cooperación y actuar conjuntamente. También deben desarrollar los medios necesarios para conseguir que sus mecanismos decisorios sean más eficientes. En opinión del Consejo, esto repercute en que una mayoría cualificada pueda tomar un mayor número de decisiones en el ámbito de la política exterior, de la justicia y de política nacional. El Consejo debería transformarse en una formación central que tome todas las decisiones legislativas planteadas por los diferentes Consejos de Ministros. Esto podría comportar en el futuro una menor regulación y legislación. La Comisión Europea mantendrá el principio de un Comisario por país. Si conseguimos reducir el número de carteras de la Comisión, la estructura del comité del Parlamento Europeo podría adaptarse a las carteras de la Comisión.  El Parlamento deberá supervisar estas carteras con mayor atención.

Instituciones racionalizadas, procedimientos más sencillos: la UE debe ser más activa en aquellos temas estratégicos que se abordan mejor desde la UE, y dedicar menos energía a los que se tratan mejor a nivel nacional, regional o local. Tiene que ser más determinante en aquellas cosas importantes y más imperceptible en los asuntos menos importantes. Esto sintoniza con el énfasis de nuestra familia política en la subsidiariedad: abordar los problemas de la manera más cercana posible a los ciudadanos. La Comisión debería actuar de portero para evitar un exceso de regulación y centralización. Debería reducir el número de propuestas legislativas.

Más democracia: en el futuro, es evidente que los ciudadanos deben controlar la función de las instituciones de la UE, en lugar de que las Instituciones de la UE controlen la vida de los ciudadanos. Esto significa que las elecciones al Parlamento Europeo deben convertirse, con más naturalidad que nunca, en un certamen entre alternativas políticas transparentes y entre los líderes que representen estas alternativas. Las elecciones al Parlamento Europeo deben ser unas elecciones de facto para el cargo de Presidente de la Comisión. Una vez que los votantes hayan hecho su elección, las Instituciones de la UE deben asumir la responsabilidad política de su decisión ante los ciudadanos.

DE LA REFORMA AL CRECIMIENTO Y LA CREACIÓN DE EMPLEO

La Unión Europea es la mayor economía del mundo. Poseemos una riqueza de recursos económicos y culturales y tenemos la responsabilidad de utilizarlos para mantener el liderazgo económico y político. Aunque Europa cuenta con grandes oportunidades, también afronta enormes retos. Existen muchas razones para el optimismo en este nuevo paisaje mundial, pero también requiere una voluntad de adaptación, cambio, reforma e innovación. Podemos salir de la crisis con nuestros valores europeos intactos y reforzados. Para seguir siendo un protagonista internacional fuerte y competitivo, con la capacidad para crear empleo y garantizar la riqueza de nuestra gente; por un lado debemos llevar a cabo reformas, y por otro lado debemos realizar inversiones sostenibles y concretas.

La creación de las condiciones adecuadas para el crecimiento sostenible y la creación de empleo en Europa es el objetivo político clave del PPE para los próximos cinco años. Para conseguirlo debemos hacer que nuestras economías sean más fuertes y que nuestras industrias sean más competitivas y fuertes. Queremos ofrecer un futuro mejor con nuevas oportunidades para todos los ciudadanos europeos, sobre todo para los jóvenes. Nos comprometemos a conseguirlo mediante la puesta en práctica de los principios de la Economía Social de Mercado, en la que la competitividad y la libertad empresarial se hermanan con la justicia social y la sostenibilidad. Creemos que la Economía Social de Mercado es el mejor modelo para que cada individuo alcance todo su potencial al tiempo que se fomenta la solidaridad y el bien común. Esto también significa que los políticos tienen la responsabilidad de establecer las reglas adecuadas para regir y regular los mercados.

Reformas económicas para una mayor creación de empleo

Las reformas son hoy necesarias para garantizar que existen las condiciones adecuadas para crear nuevos empleos y garantizar la sostenibilidad de nuestros sistemas de seguridad social. Tal y como lo han demostrado varios países europeos, una implantación temprana de las reformas necesarias para cimentar unas economías modernas, innovadoras y competitivas, allana el camino para la creación de economías dinámicas y nuevos puestos de trabajo. Las reformas pueden restaurar la indispensable credibilidad fiscal y proporcionar la base para el crecimiento y la creación de empleo.

Ahora es el momento de hacer reformas que permitan la creación de nuevos puestos de trabajo y un crecimiento sostenible. Si las reformas se retrasan, también lo hará el crecimiento; si el crecimiento se retrasa, nuestro modelo de seguridad social, que es uno de los pilares fundamentales del modelo europeo de la Economía Social de Mercado, se pone en peligro. Estas reformas deberían incluir mejoras en el sector sanitario, los sistemas de pensiones, los mercados laborales y los sistemas educativos. El diálogo social es un requisito previo para una exitosa implantación de unas reformas exhaustivas y equitativas. El avance hacia la consecución de los objetivos de la Estrategia Europa 2020 de una mayor tasa de empleo y la reducción de la pobreza es actualmente insatisfactorio. Por consiguiente, debe consolidarse el proceso Europa 2020.

La economía tiene que estar al servicio del desarrollo humano, las reformas orientadas al mercado, tanto a nivel nacional como europeo, que pretendían mejorar el rendimiento económico de Europa y completar el Mercado Interior, son esenciales para promover la competitividad y atraer inversiones privadas y fortalecer nuestra economía. El nivel de la inversión privada en la UE ha descendido en 350 mil millones de euros al año desde el inicio de la crisis. La creación de las condiciones adecuadas para conseguir recuperar la inversión en la UE a los niveles previos a la crisis y por encima de ellos, será uno de los retos más importantes de los próximos años. Las reformas estructurales son fundamentales para mejorar las condiciones para la inversión, para atraer capital privado y para crear las condiciones adecuadas para el crecimiento en Europa. Estas reformas también son necesarias para abordar futuros retos estructurales tales como los cambios demográficos que Europa pueda prever para los años venideros. La competitividad, la focalización en la educación y un nuevo espíritu industrial y empresarial son las condiciones previas para la prosperidad, mediante las cuales las economías sanas y competitivas atraen inversores y crean empleos de calidad en Europa. Debe expandirse el mercado interior, posibilitando una mayor flexibilidad y movilidad laboral por parte de las economías.  Para convertirnos en una sociedad basada en el conocimiento, debemos mejorar la coordinación entre nuestros sistemas educativos y lugares de trabajo, intensificar los vínculos entre la educación y la industria, implementar sistemas educativos duales cuando sea posible y reconocer el valor de la educación no formal. También debemos fomentar el espíritu emprendedor mediante la reducción de la burocracia y la reforma de los sistemas tributarios. Esto conllevará el crecimiento sin necesidad de aumentar el gasto público.

Unos niveles elevados de desempleo, concretamente de desempleo juvenil, son un peligro para la cohesión social y la integración europea. Esto perjudica al objetivo de desarrollo sostenible, crecimiento y competitividad, ya que priva a la UE de valiosos conocimientos técnicos, oportunidades de innovación y recursos humanos. Los mercados laborales deben ser reformados para permitir que un mayor número de personas tengan un empleo decente. Un crecimiento sin empleo no es una opción para Europa.

  • Promoveremos políticas de empleo integradoras y activas. Queremos sistemas educativos innovadores y mejores cualificaciones para nuestros ciudadanos, así como sistemas de formación y aprendizaje permanente para permitir el acceso a empleos de calidad que respondan a las necesidades de los nuevos modelos de producción.
  • Deben fomentarse la movilidad del mercado laboral para permitir que todos los ciudadanos se beneficien del mayor mercado del mundo. Deben eliminarse todas las barreras subsistentes que limitan la movilidad laboral entre todos los Estados miembros de la UE y a la vez respetar los modelos sociales a nivel nacional y luchar por una convergencia social ascendente entre los Estados miembros de la UE. Dado que los conocimientos lingüísticos a menudo son una importante barrera para la movilidad laboral en Europa, las políticas para mejorar la formación lingüística en la educación o en el trabajo debe ser una prioridad.
  • Queremos una mejor coordinación europea para facilitar la acreditación de la formación con objeto de que sea accesible y crear herramientas de búsqueda de empleo para los desempleados que les permitan beneficiarse de la movilidad laboral en Europa.
  • Valoraremos la viabilidad de la implantación de medidas nacionales que satisfagan la lucha contra el desempleo juvenil, como por ejemplo, la doble formación profesional, oportunidades de empleo flexible, prácticas y formación de aprendizaje con objeto de ver cómo pueden ser aplicadas por otros Estados miembros de la UE.
  • Apoyaremos programas de movilidad para jóvenes emprendedores, que se basen en el modelo del programa Erasmus. A través de este programa podrían organizarse 10.000 intercambios al año, lo que facilitaría que una nueva generación de emprendedores se beneficie las ventajas del Mercado Interior.
  • Apoyaremos las medidas destinadas a fomentar el espíritu emprendedor en la UE y también en los Estados miembros, como por ejemplo, fomentar que los Estados miembros incorporen educación empresarial en los planes de estudios escolares y consolidar los elementos entre la juventud para promover el espíritu emprendedor y la actividad por cuenta propia entre la juventud.
  • Pretendemos aumentar el empleo femenino, no sólo para darle una expresión práctica al valor del fomento de la igualdad entre hombres y mujeres, sino también para contribuir al desarrollo general, económico y social.
  • Alentaremos la implantación de unas medidas dinámicas específicamente destinadas a la plena inclusión de las jóvenes en el mercado laboral. Este tipo de medidas deben ser respaldadas por una sólida voluntad política para la conciliación de la vida laboral y familiar, para promover la diversificación de las carreras para luchar contra la segregación en el mercado laboral y para impulsar el espíritu emprendedor espacialmente entre las mujeres.
  • Apoyaremos la necesidad de una estrategia integrada para la inclusión de los trabajadores de edad en el mercado laboral.

La inaceptable elevada tasa de desempleo juvenil de algunos Estados miembros de la UE necesita una acción decisiva, tanto a nivel europeo como nacional, así como unas medidas específicas tales como la creación de incentivos para la contratación de jóvenes por parte de las empresas y sociedades. Apoyamos los esfuerzos de los Estados miembros a nivel nacional, que deben combinarse con las herramientas y los recursos financieros disponibles a nivel europeo para reducir el desempleo juvenil y alentar el espíritu emprendedor. El PPE apoya los programas de la UE, especialmente en el ámbito de la investigación e innovación, con el objeto de permitir el acceso de los jóvenes a empleos de alta calidad, con cursos de formación o aprendizaje tras su graduación. Promoveremos la rápida implantación de estos programas a nivel nacional.

Debemos avanzar en la lucha contra la pobreza y la exclusión social que afecta a millones de europeos y amenaza a la reivindicación de los derechos humanos de los ciudadanos. La pobreza infantil, la pobreza de los ocupados y la pobreza entre las personas de la tercera edad merecen una especial atención. Una herramienta importante para evitar estas formas de pobreza son unos salarios justos. Apoyamos los niveles salariales mínimos propios de cada país e implantados de acuerdo con la legislación laboral nacional. Consideramos el envejecimiento activo como elemento fundamental para la mejora de la calidad de vida. Debe promoverse el envejecimiento activo como parte de una reforma más amplia de los sistemas de pensiones para garantizar su idoneidad y sostenibilidad, y de este modo, no poner en peligro la estabilidad de los fondos públicos.

Una atención, una educación y unos sistemas sanitarios eficientes para la infancia, junto con la atención a las personas de la tercera edad y a los discapacitados así como la integración de las comunidades marginadas son esenciales para el bienestar de los ciudadanos europeos y para la inclusión de nuestras sociedades. Estos son también factores importantes para garantizar el correcto funcionamiento de los mercados laborales y poder abordar los futuros retos demográficos. Otra cuestión importante que debemos plantearnos es cómo aumentar el número de mujeres que participan en el mundo laboral y en puestos de responsabilidad. El aumento de la tasa de empleo impulsará un crecimiento de la UE más sólido y permitirá que un mayor número de ciudadanos puedan contribuir al bien común.

Promovemos la reestructuración del sector público para ofrecer servicios públicos de gran calidad con transparencia, responsabilidad, efectividad y eficacia, y a la vez garantizar la reducción de las cargas administrativas. También apoyamos la lucha contra la corrupción. Las reformas estructurales comportarán unos recursos vitales que deberían reasignarse a la creación de empleo y al crecimiento. Los ciudadanos y las empresas necesitan servicios simplificados e integrados para que no pierdan ni tiempo ni dinero. Para ello, el gobierno electrónico y la digitalización del sector público así como el aprendizaje electrónico son elementos cruciales.  Para responder a los retos demográficos y poder disfrutar de unos sistemas de pensiones sostenibles, válidos y seguros, es necesario que un mayor número de personas trabaje durante más tiempo. Esto se conseguirá aumentando la edad de jubilación actual y desincentivando la jubilación anticipada. La solidaridad intergeneracional se debe reforzar en todas las áreas de la sociedad.

La respuesta no es un mayor gasto público

No saldremos de la crisis sin un saneamiento presupuestario, y no habrá saneamiento presupuestario sin las reformas necesarias para promover el crecimiento sostenible. Los países que han realizado las reformas oportunamente se encuentran mejor posicionados que los países que han aplazado las reformas estructurales. El aplazamiento de las reformas ha llevado a una mayor tasa de desempleo, a una menor inversión privada y a una deuda insostenible. La inversión en economías no reformadas no genera nunca un crecimiento sostenible. La consolidación fiscal y la regulación de los mercados financieros son condiciones imprescindibles para evitar futuras crisis.

Dados los actuales niveles de deuda, el incremento irresponsable del gasto público, tal y como proponen otros partidos políticos, redundará inevitablemente en un desastre económico y social. Es evidente que hay una relación entre el descenso de la competitividad, el gasto irresponsable, un sistema bancario escasamente regulado, el desempleo, los altos niveles de deuda, un bienestar y unos sistemas de seguridad social inciertos.

El PPE no cree que un mayor aumento de la deuda y de los déficits sea el camino adecuado para salir de la crisis y crear crecimiento en Europa. Del mismo modo, hechos recientes han demostrado que la respuesta no es un aumento del gasto público. También se ha evidenciado que los Estados miembros de la UE que acometieron determinados pasos para la remodelación de sus finanzas públicas han experimentado un destacado crecimiento económico en los dos últimos años. El PPE aboga claramente por recortar los gastos improductivos en lugar de aumentar los tipos impositivos. El descenso de la competitividad y de la productividad es una de las causas principales de la crisis en Europa. Nuestras economías sólo pueden competir en un mundo globalizado si son sólidas y capaces de adaptarse.

  • Abogaremos por la implantación de una consolidación fiscal favorable al crecimiento. Necesitamos el equilibrio adecuado entre la consolidación fiscal y las políticas que potencien el crecimiento, que apoyen la economía real y que ayuden a crear nuevos puestos de trabajo estables, para abordar la alta tasa de desempleo y proteger la cohesión social.
  • Abogaremos por un crecimiento sostenible basado en una economía competitiva e innovadora. Con las reformas estructurales crearemos unas estructuras económicas saneadas y competitivas que atraerán la inversión privada, crearán crecimiento y aumentarán el empleo.
  • Rechazaremos desde asumir hoy una deuda mayor, porque en un futuro será perjudicial para todos. Nos comprometemos a implantar todas las medidas acordadas a nivel europeo destinadas a la mejora de la gobernanza económica, a la reducción de la deuda y a la consolidación de nuestras economías.

     Las inversiones inteligentes son una solución

La inversión pública debe, antes que nada, centrarse en áreas que generen crecimiento como la educación, la investigación y la innovación. Para alcanzar este objetivo, el sector público debe impulsar la colaboración con el sector privado. El desarrollo de la economía europea en una economía del conocimiento competitiva y globalizada es uno de los retos más importantes para la Unión Europea en los próximos años. Los conocimientos son fundamentales para el crecimiento económico y la creación de empleo y, por consiguiente, debemos crear las mejores condiciones para desarrollar una sociedad basada en los conocimientos, sin olvidar a las personas. La investigación y la innovación, especialmente las instituciones de enseñanza superior y los centros de excelencia, son los elementos clave para ello. Una educación de gran calidad, así como una mayor movilidad de los estudiantes y de los investigadores son fundamentales para el aumento de la competitividad de la economía europea. Los fondos públicos para I+D (Investigación y Desarrollo) impulsarán la inversión privada en investigación, en innovación y en infraestructuras, así mismo convertirán a Europa en una zona global para los mejores investigadores del mundo. Si Europa sabe aprovechar este incremento en inversión de I+D, debemos garantizar que estas nuevas ideas se conviertan en productos comercializables y servicios reales.

  • Apoyaremos las iniciativas a nivel europeo que se destinen al relanzamiento de nuestra economía mediante el aumento de la inversión, el desarrollo de redes energéticas europeas, de redes de transporte y de TIC (Tecnología de la Información y Comunicación), concretamente a través de las CPP (Colaboraciones Público-Privadas).
  • Debemos realzar urgentemente el papel del BEI (Banco Europeo de Inversiones) para facilitar el acceso a capital, concretamente para nuestras PYMEs.

Medidas para el fortalecimiento del euro

El euro es más que una moneda. Es un gran proyecto unificador indispensable para el futuro de Europa. El euro no sólo refuerza la economía y nos hace ser más competitivos a nivel internacional, sino también genera estabilidad política gracias al logro de una coherencia interna y unas políticas comunes ante el mundo exterior.  Por lo tanto, el euro es más que una moneda. Es un gran proyecto unificador indispensable para el futuro de Europa. La crisis ha demostrado que necesitamos unas reformas económicas en profundidad a nivel nacional, al igual que una remodelación de la gobernanza económica a nivel europeo.

  • Necesitamos una sólida gobernanza para proteger la estabilidad de la Unión Económica y Monetaria Europea (UEM).
  • El euro, nuestra moneda común, se basa en el principio de la estabilidad de precios para ofrecer una divisa fiable al Mercado Único y nos permite maximizar las ventajas de ser la mayor economía del mundo.
  • Una Unión Monetaria necesita una normativa tributaria y presupuestaria que debe ser respetada. La Comisión Europea hará pleno uso de sus poderes para garantizar la reforma y el respeto por parte de los países de la UE de las normas previamente acordadas para la reducción de la deuda y los déficits. La Comisión necesita unas herramientas eficaces para garantizar el cumplimiento de los Estados miembros que no cumplan las obligaciones de gobernanza económica de la UE.
  • La Unión Monetaria también necesita las herramientas y los medios para estabilizar la economía. La Unión Bancaria es un paso importante. Hay que tener en cuenta también la coordinación adicional de las políticas tributarias y presupuestarias.

La implantación de estas sanciones debe mejorarse. Esta es una de las lecciones clave que hemos aprendido de la crisis.

La pertenencia a una Unión Económica y Monetaria ofrece grandes ventajas para los países adheridos a ella, pero debe ir acompañada de responsabilidad y de solidaridad. Siempre que los países cumplan sus obligaciones, todos podrán sacar beneficio de ello. Necesitamos restablecer la confianza en la zona euro en su conjunto y en algunos Estados miembros en particular. Por consiguiente, debemos preservar la cohesión de la Unión. Todos nos beneficiamos de la moneda común y del Mercado Único. Tenemos que permanecer unidos, sobre todo en épocas difíciles y ayudar a los países en dificultades; estos, a su vez, deben reformarse para evitar nuevas crisis. Reconocemos los inmensos esfuerzos y sacrificios acometidos por las personas, las empresas y los gobiernos desde el inicio de la crisis. La UE debe apoyar estos esfuerzos para modernizar sus economías y crear nuevos puestos de trabajo.

Los desarrollos y las decisiones de carácter económico llevadas a cabo en la zona euro afectan enormemente a los países de la UE, incluso a aquellos que no usan el euro como moneda.

  • Invitaremos a todos los Estados miembros de la UE a aumentar su coordinación de las políticas económicas porque queremos evitar tensiones dentro del Mercado Único. La mejora de la gobernanza económica permitirá preparar la futura incorporación en la zona euro de los miembros ajenos la misma.
  • El objetivo político a largo plazo del PPE es la posible convergencia de la UE y de la zona euro. Todos los miembros de la UE que cumplan los criterios de adhesión a la zona euro deberán tener la oportunidad de incorporarse a ella y recoger los beneficios de la moneda común.

Bancos sanos para impulsar la inversión 

La crisis ha demostrado que asumir irresponsablemente riesgos obstaculiza la estabilidad de la economía en su conjunto. Los bancos deben participar en desarrollos sostenibles; los riesgos irresponsablemente asumidos para obtener beneficios personales o accionariales a corto plazo, así como el riesgo moral, deben ser controlados con la ley. Las primas demasiado altas son inaceptables. Las nuevas reglas sobre las primas de los banqueros deben ser implantadas por los Estados miembros de inmediato. El sector financiero es fundamental para el impulso de la inversión en la economía real y la estimulación del espíritu empresarial y del desarrollo económico. Para el correcto funcionamiento de las economías, es esencial recuperar la confianza de los ciudadanos en el sector financiero. Los bancos deben centrarse primordialmente en su función principal, que es servir a la economía real y fomentar el espíritu empresarial y el desarrollo económico.

La creación de una unión bancaria es esencial para la supervivencia y la prosperidad de la zona euro. Debemos garantizar la rotura definitiva del mezquino vínculo entre la deuda soberana y la deuda bancaria. Para conseguirlo, es fundamental una Unión Bancaria sana. Para garantizar un sector bancario estable en la UE, la terminación de una Unión Bancaria es de suma importancia. Esto implica la implantación del código normativo único, es decir las directrices bancarias, el marco de recuperación y resolución, una norma para los planes nacionales de garantías de depósitos, un mecanismo común de supervisión efectiva y un mecanismo único de resolución para los bancos sistémicos. Apoyamos un sistema de supervisión bancaria común por parte del BCE para todos los grandes bancos sistémicos y que están establecidos interterritorialmente. Para los bancos más pequeños no se necesita un sistema de supervisión tan estricto. Esto es fundamental para crear un mejor sistema bancario en Europa. A nivel mundial, los europeos debemos trabajar conjuntamente para conseguir un marco regulador para los mercados financieros con el objeto de garantizar la inexistencia de “agujeros negros” de supervisión que puedan poner nuevamente en peligro la estabilidad de la economía mundial.

Desarrollo de una Agenda Digital para el crecimiento y la creación de empleo

La Agenda Digital para Europa 2020 adoptó un gran número de objetivos, entre otros: incorporación y acceso a la banda ancha, comercio electrónico, inclusión digital, servicios públicos, aprendizaje electrónico e investigación así como innovación transfronterizos. El PPE ha estado, y continuará estando, al frente del desarrollo de la Agenda Digital. Concretamente, el PPE se compromete a promover la inversión en la implantación de una red de banda ancha de última generación y en aprovechar las ventajas de los nuevos servicios móviles gracias a una mayor eficiencia en la asignación de espectros móviles Debe garantizarse un entorno regulatorio estable y predecible.

Por último, el PPE se compromete a incrementar los esfuerzos de investigación y desarrollo en TIC, así como a crear el mejor entorno posible para la incorporación de los nuevos y prometedores desarrollos tecnológicos con el potencial suficiente para repercutir positivamente en la competitividad de Europa tales como la computación en la nube. Se debe crear un marco empresarial para devolver a Europa las competencias de desarrollo y producción en el área de las tecnologías de la información y de la seguridad reduciendo con ello la dependencia de terceros países. En este sentido, el PPE cree que la Estrategia de Nube es fundamental para la implantación del Mercado Único Digital. La computación en la nube también tendrá una enorme repercusión en la competitividad de Europa con vistas a la implantación del mercado único.

Consolidación de la base industrial y de la competitividad de Europa

Es sumamente importante poseer una base industrial sólida, dinámica e innovadora para alcanzar el crecimiento y la prosperidad económica. La economía real, nuestras PYMEs y un sector industrial innovador y creativo, es el elemento clave de nuestra recuperación económica. El PPE apoya el objetivo de impulsar la industria para que constituya el 20 % del PIB de la UE en el 2020 con el fin de hacer que Europa sea un lugar atractivo para la producción y la inversión. La industria significa producción y la producción crea puestos de trabajo sostenibles. Para que la industria tenga un futuro sostenible en Europa, es necesario que mantenga y aumente su capacidad innovadora. Esto requiere la máxima seriedad por parte de la UE y de sus Estados miembros en lo que se refiere a la realización de su objetivo de gastar el 3 % del PIB en investigación.

El PPE renueva su compromiso de establecer una política industrial común basada en una convergencia real de las normas económicas y sociales. Los pilares de una política industrial común son la investigación y la innovación. Apoyamos la convocatoria de licitaciones europeas para desarrollar nuevas tecnologías innovadoras y el establecimiento de programas de investigación comunes entre las principales universidades y organizaciones de investigación.

Una nueva política energética y climática en busca de una economía europea competitiva y ecológica

El objetivo de nuestra política energética es salvaguardar el suministro de energía para Europa a un precio asequible y en un entorno respetuoso con el medio ambiente. La creciente demanda mundial de energía, así como la cada vez mayor diferencia de precios entre Europa y EE. UU. y el reto de la lucha contra el cambio climático, exige el abandono de nuestra dependencia de los combustibles fósiles y la creación de oportunidades para que los negocios europeos desarrollen nuevas tecnologías sostenibles que puedan ofrecer nuevos empleos, reducir nuestra dependencia de las importaciones de energía y permitir desarrollar posteriormente una política europea creíble para luchar contra el cambio climático. En este contexto, el PPE quiere que la Unión Europea sea el líder de las tecnologías libres de carbono y de bajo carbono, así como del sector de tecnologías poco contaminantes.

Asimismo nos gustaría establecer una política energética común mediante la creación de un sistema eléctrico europeo real a través de la convergencia de las redes de transporte y la creación de mercados de capacidades coordinados a nivel europeo para compartir los costes, garantizar la seguridad del suministro, evitar cortes de electricidad en las horas punta, especialmente durante el invierno y generar inversión para fuentes de energía renovables.

Estamos convencidos que un rápido y audaz avance hacia las tecnologías sostenibles más modernas y eficientes no sólo favorecerá a nuestro clima y proporcionará la base necesaria para una solución global para el cambio climático, sino que también será beneficioso para la economía ya que nos hará menos dependientes de las importaciones de combustibles fósiles. Esta importante inversión beneficiará a todos nuestros ciudadanos y a las futuras generaciones. La Unión Europea debe seguir siendo el líder mundial en este ámbito. Asimismo, Europa debe conseguir el compromiso de los socios internacionales para avanzar en el establecimiento de unos compromisos globales y tangibles sobre el cambio climático global, una condición previa para conseguir el éxito en la lucha contra el cambio climático.

Puede proponerse la unión realista de los objetivos a nivel de la UE para el 2030 en aquellas áreas políticas que ofrecen un indudable valor añadido en lo que se refiere a certidumbre para los inversores, así como una rentabilidad. Deberíamos desarrollar un mecanismo en la UE más integrado y más rentable para apoyar tecnologías energéticas renovables que todavía no son competitivas. Las políticas climáticas y energéticas de la UE deben también salvaguardar la protección de los sectores industriales ante la feroz competencia internacional.

El objetivo de colocar de nuevo a la economía de la UE en la senda del crecimiento sólo puede alcanzarse si los precios de la energía son competitivos y los suministros son sostenibles y seguros. Los precios actuales de la energía son considerablemente más elevados en Europa que en EE. UU. y otros competidores internacionales, lo que redunda en una gran desventaja competitiva para las industrias de la UE y representa una mayor carga para las PYMEs y las familias. En este sentido, el PPE se compromete de lleno a diversificar nuestros recursos energéticos y a implantar el mercado energético interno, ya que la competencia nos permitirá bajar los precios de la energía. A partir del 2015 no debe quedar ninguna región ni ningún Estado miembro aislado de las redes europeas.

La dependencia energética de Europa es uno de los mayores retos para la competitividad de nuestras economías. Necesitamos adoptar un enfoque común y conseguir el apoyo público para reducir esta dependencia, así como un claro enfoque común para la conservación y la explotación de los recursos energéticos dentro de la Unión Europea, la reducción del consumo energético y la inversión en investigación en tecnologías de baja energía y energías renovables. Se necesita una inversión significativa en infraestructuras de energía nuevas e inteligentes para garantizar un suministro de energía sin interrupciones a unos precios asequibles. Estas inversiones son esenciales para la creación de empleo y el crecimiento sostenible y ayudarán a mejorar la competitividad.

Lucha contra el fraude fiscal, la evasión de impuestos y la elusión fiscal

El fraude fiscal, la evasión de impuestos y la elusión fiscal minan la confianza del ciudadano en la administración pública. Estas prácticas son poco éticas e injustas para aquellos que trabajan duro y contribuyen con su parte equitativa de impuestos al correcto funcionamiento de la sociedad, ya que roba enormes recursos a la financiación de la educación, la sanidad pública y el bienestar.  Distorsiona las condiciones de competencia equitativa, crea un entorno no competitivo para las empresas y hace peligrar los esfuerzos de otros países que luchan por restablecer unas finanzas públicas saneadas. La lucha contra la evasión de impuestos, abordar el secreto bancario y la lucha contra el blanqueo de dinero son componentes fundamentales de una democracia que funcione.

El fraude fiscal, la evasión de impuestos y la elusión fiscal son, en gran medida, un problema transfronterizo. Por consiguiente, exigen una solución transfronteriza. Lucharemos por el establecimiento de una definición común de los paraísos fiscales en la UE y por la adopción de una acción decisiva contra ellos. Se necesitan también otras nuevas medidas, entre ellas la mejora de los métodos utilizados para identificar a los contribuyentes implicados en operaciones de evasión de impuestos transfronterizas, el fortalecimiento de las reglas sobre asistencia mutua y el aumento de la coordinación de los sistemas tributarios en la UE. Estas medidas deberían incluir también el establecimiento de una base imponible consolidada común del impuesto sobre sociedades. La UE impulsará también unos niveles elevados de transparencia en foros internacionales como el G20. Los acuerdos bilaterales existentes entre un país de la UE y terceros o una jurisdicción de ultramar se aplicarían equitativamente a todos los países de la UE para garantizar unas condiciones de competencia equitativas.


Reforma del Mercado Único para convertirlo en un auténtico motor del crecimiento  

Permitir la libre circulación de personas, capitales, mercancías y servicios por toda la Unión Europea es una política clave para la estimulación del crecimiento económico sin necesidad de aumentar la deuda pública. Debemos actuar urgentemente, tanto en los Estados miembros como en Europa, para eliminar las barreras existentes y que dificultan el acceso al mercado y la competencia. Al mismo tiempo hay que respetar las normas laborales fundamentales y los derechos sociales.  Por consiguiente, es de suma importancia garantizar la implantación y el correcto cumplimiento de las leyes del Mercado Único por parte de los Estados miembros para que los ciudadanos y los negocios puedan realmente beneficiarse del Mercado Único. La reforma del Mercado Único de la UE es la mejor manera para que Europa aumente el nivel de competitividad y de rentabilidad y alcance unos niveles de empleo elevados. La implantación de la Directiva de Servicios es por tanto una prioridad urgente.

La creación de un Mercado Único Digital es fundamental ya que puede impulsar la competitividad y el crecimiento económico, ofrecer empleo a trabajadores altamente cualificados y a la vez presentar a los consumidores una amplia variedad de productos a precios competitivos. Con la eliminación de las trabas administrativas para las empresas y los emprendedores europeos, la economía digital puede ser la punta de lanza para la creación de empleo y para el logro de un Mercado Único competitivo. Con la culminación de la agenda digital y el desarrollo del comercio electrónico y otros nuevos servicios tales como la sanidad electrónica, el intercambio electrónico, la banca electrónica y el aprendizaje electrónico, la mejora de la infraestructura digital es fundamental para la apertura del Mercado Único.

La economía digital se ha convertido en una realidad y ofrece numerosas ventajas a los ciudadanos de toda Europa. La inversión sostenible y estratégica en tecnologías clave es la impulsora de la competitividad tecnológica y económica de Europa. Estas tecnologías permiten desarrollar esos productos y servicios que pueden llegar a formar parte de la vida diaria en el futuro. Queremos apoyar estas tecnologías mediante el ofrecimiento de oportunidades de financiación para que Europa sea un entorno empresarial atractivo para estos sectores y para incentivar la cooperación entre las instituciones de investigación, la industria y las PYMEs.

Con el impulso de una red de transporte realmente transeuropea podremos facilitar el movimiento de personas y mercancías. La UE debe acometer los pasos necesarios para eliminar los cuellos de botella, sobre todo en forma de trabas administrativas y tecnológicas, para crear una infraestructura europea de transporte moderna, eficiente y sostenible.

El fortalecimiento de las PYMEs

Las PYMEs son la espina dorsal de la economía europea y desempeñan un papel fundamental en nuestros esfuerzos para la creación de empleo. Los esfuerzos para restaurar la liquidez de la economía y para facilitar la financiación de la inversión, especialmente con respecto a las PYMEs, deben continuar. Instamos a todos los Estados miembros de la UE a que respeten el principio acordado en la Iniciativa a favor de las Pequeñas y Medianas Empresas que estipula que sólo deberían necesitarse tres días para constituir una nueva sociedad en la UE. Deben simplificarse las reglas, deben eliminarse las trabas administrativas y deben ofrecerse auténticas oportunidades de crecimiento a las PYMEs mediante la libre comercialización de sus productos y servicios en todo el Mercado Único de la Unión y fuera de él. Por este motivo apoyamos la finalización del proyecto de Ley Europea Común de Ventas, que puede beneficiar considerablemente a los consumidores gracias al fomento de un mayor número de ventas transfronterizas, sobre todo por parte de las PYMEs.

Debemos crear unas condiciones adecuadas para que las PYMEs alcancen todo su potencial. Un acceso al mercado adecuado y unos derechos de propiedad intelectual asequibles tanto para las PYMEs como para las grandes empresas incrementarán los incentivos para una innovación fructífera. Tenemos que garantizar la competitividad fiscal de la UE para empresarios e innovadores. Lucharemos por conseguir una financiación más asequible para I+D y un mayor acceso al mercado para las PYMEs garantizando las licitaciones públicas sean asignadas de tal manera que impulsen la innovación. Con la reforma del sector bancario en Europa queremos garantizar el acceso de las PYMEs europeas viables a un crédito asequible, independientemente del país en el que estén establecidas. El BCE y el BEI deben jugar un papel activo y adoptar las medidas necesarias para facilitar el acceso al crédito en unas condiciones razonables para las empresas, concretamente para las PYMEs. La mayoría de las PYMEs son negocios familiares y la Iniciativa de la Comisión a favor de las Pequeñas Empresas les dedica un capítulo especial. Deben apoyarse en igualdad de condiciones los negocios familiares y las start-up.

Garantía de un elevado nivel de protección de los consumidores

Los consumidores son la razón de ser del Mercado Único y debe fomentarse el uso por parte de ellos de sus derechos y de la libre adopción de decisiones. La protección del consumidor debe reforzarse, sobre todo en el contexto del desarrollo del mercado digital, teniendo en cuenta las cuestiones transversales tales como la protección de datos, la publicidad en Internet y las prácticas comerciales injustas. Para garantizar una aplicación efectiva y eficiente de sus derechos, los consumidores deben tener acceso a los mecanismos de rectificación.

Inversiones en regiones europeas: solidaridad europea para alcanzar mayor crecimiento y competitividad

La cohesión económica, social y territorial permite que todos los Estados miembros, así como las autoridades regionales y locales (incluidas las ciudades) aprovechen al máximo las oportunidades de inversión, según sus propias necesidades, y de este modo aumentar su competitividad. La política de cohesión es también el instrumento para la implantación de los objetivos comunes de la estrategia Europa 2020. Una política de cohesión reformada, que se centre en la innovación, las PYMEs, las energías renovables y la eficiencia energética, permite una inversión pública estratégica en todos los Estados miembros, y por consiguiente, no es tan solo un instrumento que promueve la solidaridad sino que también aumenta la competitividad, garantiza la seguridad energética y crea empleo y crecimiento en toda Europa. La eficiencia y la productividad deben ser los impulsores clave de la política de cohesión. Cada euro gastado del presupuesto de la UE debería comportar un valor añadido a los proyectos a los que va destinado y a las comunidades en las que se gasta el dinero. La financiación de la UE debería utilizarse para repercutir de la mejor manera posible en el incremento de la productividad y la creación de empleo en Europa.

Retos demográficos y conciliación del trabajo con la vida familiar

La mayor expectativa de vida supone a la vez un reto y una oportunidad. Estos cambios afectarán a los sistemas de pensiones, a los sistemas sanitarios, a la vivienda, a la asistencia a las personas de edad avanzada, a la seguridad, a la movilidad, a la planificación urbana, al transporte y al turismo. En la formulación e implantación de las políticas adoptadas para afrontar estos cambios y para prevenir la discriminación, el abuso o la pobreza, deben incluirse a las personas de edad avanzada.

Las implicaciones sociales y económicas de una expectativa de vida más larga son numerosas. El impacto en el sistema de seguridad social es crucial. Debemos defenderlo en aras del respeto y de la solidaridad intergeneracional. En lo que respecta a las políticas sanitarias, debemos desarrollar una estrategia que se base en el concepto de “envejecimiento saludable”, que fomente unos estilos de vida más saludables a lo largo de toda la vida.

Las existencia de familias consolidadas son también una condición previa para unos desarrollos demográficos positivos. El PPE reconoce a la familia como irreemplazable y la institución básica donde se mantiene y se inculca el amor, la caridad, la simpatía y la solidaridad humana, y que une a varias generaciones. Aunque honra claramente la importancia de la familia para la educación de los hijos, el PPE aboga porque las políticas a favor de la familia deben centrarse también en instrumentos que han demostrado repercutir positivamente en las tendencias demográficas, como por ejemplo el apoyo a la familia en los primeros años de vida de los niños. El PPE ratifica su apoyo a la promoción del derecho humano a la educación y la libertad parental de la opción educativa.

Crecimiento azul: políticas marítimas como fuente de crecimiento y prosperidad

El mar es una fuente de prosperidad y potencial de crecimiento para toda Europa. Por esta razón la “Política Marítima Integrada” de la UE debe tratar de ofrecer un enfoque más coherente para las cuestiones marítimas, con una mayor coordinación entre los diferentes ámbitos políticos que incluyen el crecimiento, el medio ambiente, el transporte marítimo, la pesca, las zonas marítimas, la plataforma continental, las zonas económicas exclusivas y las zonas de pesca. En estos ámbitos políticos hay sectores de la economía marítima con gran potencial de crecimiento a los que la UE debe prestar atención entre los que se incluyen los sectores tradicionales, como el turismo marino y la pesca, así como la exploración energética marítima además de los sectores económicos emergentes como las fuentes de energía renovables, la acuicultura y las biotecnologías marinas.

Protección de la seguridad alimentaria y de la seguridad del agua

La población mundial está aumentando a un ritmo de 80 millones de personas al año. Cabe esperar que en el 2025 se alcancen los ocho mil millones de habitantes. Esto supone una mayor demanda en seguridad alimentaria, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Por consiguiente, Europa necesita un sector agrícola arraigado, eficiente y sostenible. Para garantizar el futuro de la agricultura europea necesitamos una política agrícola común equilibrada y sostenible que contemple diferentes técnicas agrícolas, que preste especial atención a los jóvenes agricultores y a la creciente demanda de productos ecológicos locales y de temporada. También debemos desarrollar servicios en las zonas rurales para evitar el éxodo rural, sobre todo por parte de los jóvenes. Europa debe apoyar también a los profesionales de la pesca y la acuicultura con una política común que fomente la pesca sostenible y competitiva. Si queremos satisfacer las demandas de un mundo globalizado y a la vez proteger a los ciudadanos de Europa, debemos: a) garantizar la producción de productos de calidad en la UE, teniendo en cuenta las demandas de los agricultores y de los consumidores; b) garantizar la competitividad a nivel local/regional, europeo y mundial; c) contribuir a conseguir un equilibrio alimentario global, y con ello, contribuir a las existencias de alimentos, a la seguridad energética y a la protección del clima a nivel mundial. Para lograr estos objetivos hay que garantizar que se ofrezca a los jóvenes la oportunidad de encontrar empleo en la pesca y la agricultura para promover un sector agrícola y pesquero europeo dinámico, innovador y competitivo.

La seguridad del agua es unos de los principales retos mundiales del siglo XXI. Durante los próximos diez años, es probable que aumenten las tensiones y los conflictos por el acceso al agua, lo que podría amenazar la estabilidad y la seguridad en muchas partes del mundo. La evolución demográfica y climática complica aún más esta situación. Debemos trabajar más y con mayor rapidez para mejorar las colaboraciones, promover la cooperación en las aguas compartidas y proponer unas soluciones sostenibles para los retos de seguridad del agua.

Mantenimiento de la seguridad alimentaria

Los ciudadanos de la UE son cada vez más exigentes y se interesan más interesados en la calidad, la seguridad y origen de sus alimentos. El PPE presta especial atención a la trazabilidad de los productos alimenticios con la implantación de una obligación a los productores para que ofrezcan la información necesaria para que el consumidor pueda decidir por sí mismo si compra o no compra el producto. La información y la educación son esenciales para que nuestros ciudadanos puedan elegir a conciencia. Queremos subrayar que los ciudadanos de la UE tienen derecho a: alimentos de calidad, sobre todo en lo que se refiere a la higiene y la seguridad; transparencia y trazabilidad de la cadena alimenticia; claridad, precisión e información en el etiquetado de los alimentos; especialidades y cocina tradicional y regional.

Educación y Juventud

El PPE considera de suma importancia el papel de una educación de calidad para garantizar la consecución por parte de la UE de su objetivo de ser una sociedad que posee un conocimiento más competitivo y dinámico en el mundo. Europa necesita luchar contra el analfabetismo digital y crear vínculos más sólidos entre la educación, las nuevas tecnologías y la innovación. El PPE reitera la importancia de unos programas de aprendizaje permanente y de medidas respaldadas por la UE que ofrezcan a las personas de todas las edades un acceso justo a las posibilidades de un aprendizaje de calidad. La UE tiene que estar al día en  los avances en la educación para proporcionar oportunidades de empleo a los jóvenes. Las nuevas tecnologías como la educación en línea y la creación de un marco para reconocer los títulos de las universidades digitales pueden ser la respuesta. El PPE resalta la importancia del nuevo programa plurianual 2013-2020 en lo que respecta a la educación, la juventud y la ciudadanía. Las acciones y medidas adoptadas en estos programas deberían responder a las necesidades de los ciudadanos europeos y basarse en un marco presupuestario adecuado y eficiente.

El PPE considera que las minorías nacionales necesitan garantías jurídicas para preservar y proteger su idioma, cultura e identidad. La Unión Europea debería desarrollar un marco legislativo para la protección de las personas y las comunidades que pertenecen a minorías nacionales. Además, la UE debería alentar a que los Estados miembros compartan las mejores prácticas.

Proporcionar un futuro para los jóvenes

El PPE está comprometido con los jóvenes europeos, del mismo modo que los jóvenes europeos están comprometidos con el proyecto europeo. Creemos en la capacidad de los jóvenes europeos para crear, crecer y prosperar. La generación mejor educada del mundo se merece más y puede alcanzar más. Con esfuerzo, con compromiso y responsabilidad, los jóvenes europeos pueden fortalecer nuestra unión.

Somos la fuerza política que ha invitado a los jóvenes a participar en el proceso de toma de decisiones, es por ello que planteamos estas propuestas de los jóvenes europeos de toda Europa:

  • Tener un mercado educativo interno de enseñanza superior mediante: el reconocimiento pleno de las titulaciones en toda Europa; un marco europeo para las normas educativas; una mayor cooperación en la investigación y una mayor movilidad de los estudiantes y los profesores más allá de los programas de movilidad existentes; la convalidación automática de los títulos en todos los Estados miembros de la UE; un diploma de grado universal en la UE, que permitiría la plena libertad de movimiento de los estudiantes en toda Europa.
  • Introducir asignatura de conocimientos de la UE en los colegios de toda Europa con objeto de preparar a la siguiente generación para los retos futuros y para fomentar un enfoque europeo para el desarrollo sostenible.
  • Crear una Feria de Empleo de la UE anual durante una semana en las instituciones de enseñanza superior de toda Europa.
  • Lanzar una red patrocinada por la UE para los jóvenes emprendedores con objeto de facilitar el intercambio de experiencias e ideas y para fomentar los proyectos conjuntos transfronterizos y la inversión.
  • Atender la inversión en I+D e innovación en el impulso de la economía y la creación de empleo.
  • Armonizar los procedimientos para la creación de una empresa en todos los Estados miembros de la UE.
  • Crear una red oficial europea para la colaboración entre PYMEs, grandes empresas e instituciones educativas.
  • Respaldar la plena implementación de Ventanillas Únicas para las start-up, introducidas por la Comisión Europea y seguir desarrollando la web de empleo EURES.

Unidos, podemos asegurar que los jóvenes miren al futuro con optimismo, esperanza y confianza.

Trabajos de voluntariado

El voluntariado es una herramienta fundamental para alimentar la sociedad civil y reforzar la solidaridad, uno de los valores esenciales de la UE, además de un componente esencial para apoyar los programas de desarrollo comunitarios. Juega un papel crucial en la mejora de la cohesión social, en la determinación de la sociedad y en la oferta de nuevas competencias y habilidades para las personas.

Concretamente, el voluntariado transfronterizo ofrece a los jóvenes ciudadanos europeos oportunidades para un enriquecimiento intercultural. El PPE aboga por una mayor financiación por parte de la UE del voluntariado y realza su dimensión social como una expresión de la ciudadanía europea así como de los beneficios sanitarios, educativos y humanitarios que proporciona.

 

LA SEGURIDAD PARA LOS CIUDADANOS EUROPEOS

La seguridad para los ciudadanos europeos es una prioridad clave para nosotros.  Si queremos garantizar la libertad de movimiento de las personas por la Unión Europea, debemos hacer todo cuanto esté en nuestras manos para evitar actos criminales tales como ataques terroristas, ciberataques, crimen organizado, fraude y corrupción. Tenemos que luchar contra los actos criminales y contra sus causas. Tenemos que luchar contra las nuevas amenazas criminales que han surgido en ámbitos como la propiedad intelectual, la privacidad individual y la integridad personal.

Fronteras abiertas, inmigración e integración

El Espacio Schengen, que beneficia anualmente a 650 millones de viajeros, es uno de los grandes logros de la UE. Sin embargo, es un proceso todavía inacabado. La gestión de los acuerdos de Schengen debe hacer un mayor hincapié en la responsabilidad política sancionando a los Estados miembros que los incumplan y se deben reforzar los recursos de la Agencia FRONTEX. La movilidad interna de los trabajadores cualificados puede contribuir a luchar contra la escasez de empleo en algunos Estados miembros. Aunque hemos eliminado las fronteras internas, los Estados Schengen también han endurecido los controles en sus fronteras comunes externas para garantizar la seguridad de los que trabajan y viajan por la Unión. Los Estados miembros de la UE deben colaborar estrechamente en la gestión fronteriza para garantizar el mantenimiento de la seguridad interna. Las fronteras externas son proclives a la emigración irregular, a la trata de seres humanos, a la circulación de armas y drogas ilícitas, así como al terrorismo internacional. Hay que reforzar la agencia FRONTEX. La UE también debe cooperar eficazmente con las autoridades de seguridad fronteriza de terceros países para evitar la fuga de delincuentes por delitos cometidos. El PPE subraya la importancia de abordar las causas fundamentales de los flujos de migración mejorando la cooperación con los países de origen y de tránsito, incluso mediante una ayuda apropiada para el desarrollo de la UE y una política de repatriación efectiva. Y a la vez, las víctimas de persecución política o religiosa deben recibir una auténtica protección.

EL PPE considera que para hacer frente a la migración ilegal tenemos que:

  • Vincular la ayuda financiera a terceros países con sus progresos en la lucha contra la migración ilegal y con la cooperación en temas como el asilo, la readmisión y el retorno.
  • Promover la más cooperación y crear más sinergias entre los Servicios de Guardacostas.

El PPE aboga por una política común migratoria, que también refleje las necesidades de nuestros mercados laborales. Algunos de nuestros Estados miembros afrontan una escasez de mano de obra cualificada que no es totalmente satisfecha por el resto de los Estados miembros de la UE. Incluso en algunos Estados miembros con una tasa de desempleo más elevada hay escasez de personal cualificado.

  • La UE debe seguir siendo competitiva en el mercado laboral mundial, por lo que es necesario que la UE cuente con un mayor número de profesionales cualificados.
  • Necesitamos una mayor cooperación entre gobiernos, sociedad civil y el sector privado.
  • Tenemos que desarrollar un método para el reconocimiento de diplomas y cualificaciones profesionales a los emigrantes de fuera de la UE.
  • Tenemos que desarrollar y consolidar políticas de integración para los emigrantes presentes en nuestra comunidad. La integración es una carretera de doble sentido que comprende tanto derechos como responsabilidades.

Un sistema europeo de asilo

Debe respetarse y protegerse el derecho de asilo a aquellas personas que huyen de su país de origen por miedo a ser perseguidos. Europa, con su estabilidad política y económica, tiene la responsabilidad de ser solidaria y velar por la seguridad de las personas necesitadas. Esto se debe realizar bajo unas condiciones que deben ser justas, humanitarias y conformes al Estado de Derecho. El Sistema Común Europeo de Asilo y el establecimiento de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo proporcionará las pautas para poder solicitar el asilo, unas pautas mínimas para las instalaciones de acogida de los refugiados en busca de asilo y el establecimiento del EURODAC para la comparación de las huellas dactilares en todos los Estados miembros. Estos son los cimientos de la responsabilidad y de la solidaridad compartida en este ámbito entre los Estados miembros. Ahora hay que proceder a su total implantación:

  • Subrayaremos nuestra inquebrantable adhesión a la Carta de Derechos Fundamentales y las obligaciones de la legislación internacional, incluido el Convenio de Ginebra. A medida que los Estados miembros estrechan su colaboración para implementar un sistema común de asilo, se deben desarrollar oportunidades legales para que los individuos emigren a Europa.
  • Mejoraremos la implantación del Sistema Común de Asilo e incrementaremos la cooperación práctica entre los Estados miembros.
  • Seremos solidarios con los países situados en regiones conflictivas que asumen la mayor responsabilidad de los desplazados. Tenemos que continuar ofreciendo nuestro apoyo a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
  • Tenemos que luchar contra el abuso de los sistemas de asilo.
  • Tenemos que intercambiar las mejores prácticas entre los Estados miembros.
  • La UE debe establecer colaboraciones con los países de origen y tránsito y ayudarles a desarrollar sus propios sistemas de asilo.
  • Los programas regionales de ayuda humanitaria a los refugiados deben ser apoyados por la UE.

Política de retorno y de visados

Tenemos desarrollar de antemano las condiciones necesarias para que haya un sistema efectivo y humano para el retorno. La política de la UE para poder viajar sin necesidad de visado no debe comprometer nuestros esfuerzos comunes para abordar la inmigración ilegal.

  • Tenemos desarrollar e implantar programas voluntarios de readmisión, una eficaz organización de los retornos y una mayor cooperación con las autoridades competentes de los países de origen y de tránsito.
  • Una política de asilo sostenible exige abordar el origen que causas la emigración forzosa y el desplazamiento. Por consiguiente, la UE juega un papel fundamental en la reducción de la inseguridad alimentaria, en abordar las consecuencias del cambio climático en los países frágiles y en las regiones en vías de desarrollo así como en la consolidación de la democracia y el respeto de los derechos humanos. Esta responsabilidad corresponde, en primer lugar, a los Estados miembros individualmente. Los Estados miembros deberían asignar recursos adecuados e implantar las medidas necesarias para garantizar que las decisiones de retorno conduzcan realmente al retorno de las personas a sus países de origen. La cooperación a nivel de la UE debe reforzarse.

Lucha contra el crimen organizado y la corrupción

La prevención y la lucha contra el crimen organizado, sobre todo contra la corrupción y el blanqueo de dinero, son las principales prioridades, ya que debilitan el Estado de Derecho, los derechos fundamentales, la buena gobernanza y privan a los gobiernos de unos ingresos importantes. Estos delitos perjudican al sector público y privado, merman la confianza de la población, amenazan la democracia, dañan la economía legal y distorsionan el mercado interno de la UE.

Además, los recientes casos de presunta corrupción de políticos de la UE debilitan la credibilidad de las Instituciones de la UE. Tenemos que poner fin a las prácticas corruptas y poco transparentes. No se debe abusar de la lucha contra la corrupción con fines políticos y se deben respetar los derechos humanos fundamentales a un juicio justo y a la presunción de inocencia. Creemos que para el futuro de la democracia es vital contar con políticos limpios y nos comprometemos a aumentar la transparencia y a consolidar el Estado de Derecho.

Tenemos que salvaguardar la economía regular y garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos.

  • El PPE apoya la identificación y la captura de los activos criminales de las organizaciones criminales que operan en nuestras fronteras nacionales.
  • Promoveremos la aplicación de las leyes y la cooperación judicial entre los Estados miembros y con otros países, y debemos encontrar unos modelos legislativos y unas herramientas operativas comunes para combatir el crimen con la máxima eficacia.
  • Las acciones a nivel nacional y europeo deben incluir la prevención del crimen y la aplicación de la ley, dado que la prevención del crimen organizado exige un enfoque multidisciplinario.
  • Excluiremos a las empresas de la participación en los contratos públicos de la totalidad de la UE en caso de que se haya demostrado su participación en una organización criminal, en el blanqueo de dinero o en cualquier otro delito grave.
  • El PPE exige la rápida implementación de todas las reformas necesarias, incluida la adopción de legislación sobre depuración, que garantizará una aplicación coherente del Estado de Derecho y de los principios democráticos en todos los países post-comunistas en los que falló la descomposición de los residuos totalitarios.
  • Necesitaremos acuerdos de extradición con terceros países y acuerdos de asistencia jurídica mutua ya que son claves para la lucha contra el crimen organizado a nivel mundial.
  • La trata de seres humanos es la esclavitud de nuestra época. Es un delito grave y una trágica violación de los derechos humanos. Reconocemos el aspecto específicamente sexual de la trata de seres humanos. Las cifras demuestran que las mujeres y las niñas son las principales víctimas de la trata de personas. No podrá conseguirse la eliminación de la trata de seres humanos sin una gran colaboración en el ámbito de la UE y fuera de él. La UE debe centrarse en las disposiciones legales penales, en la persecución de los delincuentes, en el apoyo a las víctimas, en los derechos de las víctimas en los procesos penales y en el establecimiento de colaboraciones, concretamente con la sociedad civil.

Se debe cultivar un ambiente ético.

Una mayor colaboración policial, judicial y aduanera

La colaboración policial, judicial y aduanera pretende garantizar un mayor nivel de seguridad para los ciudadanos de la UE. La Orden de Detención Europea ha sido una de las mejores herramientas en la lucha contra el crimen y en la mejora de la cooperación judicial. Tenemos garantizar a los ciudadanos europeos que la desarticulación de las redes criminales sea llevada a cabo gracias a una eficiente coordinación entre las investigaciones. La confianza recíproca entre las instituciones judiciales es prioritario. Nos estamos acercando a un derecho civil genuinamente de ámbito europeo gracias a la mejora del entorno regulador y a la eficacia de los sistemas judiciales en toda la UE, lo cual ha sido siempre una prioridad para el PPE.

  • Prestaremos especial atención al reconocimiento de las pruebas, de las sentencias y de las órdenes de confiscación en todos los Estados miembros.
  • El PPE está a favor de una Orden Europea de Investigación ya que evitará las dificultades para la obtención de información y pruebas en los casos transfronterizos.
  • Tenemos garantizar un alto nivel de apoyo y protección a las víctimas de delitos, independientemente del lugar de la Unión en la que fueron víctimas del delito.
  • El PPE está a favor de la creación de la Fiscalía Europea.
  • El PPE está a favor de la creación de instrumentos y medidas eficaces para controlar el flujo de dinero de la UE al tiempo que se respeta el principio de subsidiariedad.

Fortalecimiento de la privacidad mediante la protección de datos

El PPE cree que la privacidad es un derecho humano fundamental e inalienable. Los avances logrados en los últimos 20 años demuestra que la era digital afecta a la economía, las estrategias de seguridad, las comunicaciones, las responsabilidades del Estado y todos los aspectos de la vida diaria.

  • La reforma de las normas de protección de datos, impulsada por el PPE, sirven para consolidar la privacidad de los ciudadanos así como para incrementar la confianza en internet, lo que supone un impulso para la bienvenida al Mercado Único Digital.
  • Este conjunto de normas alcanzará una mayor armonización en el mercado único. No obstante, es fundamental que las nuevas normas permitan el equilibrio adecuado entre la protección de los datos personales y la garantía del libre flujo de datos en el Mercado Único Digital de la UE, condición necesaria para aprovechar el potencial de innovación de la economía digital. La nueva regulación no deberá suponer unas cargas administrativas y unos costes excesivos para los negocios, lo que iría en detrimento de la innovación.
  • Las leyes de privacidad no deben diseñarse de modo que violen los derechos de libertad de expresión y libertad de prensa.

 

Ciberseguridad – nuestra sociedad europea es más vulnerable a los ataques

Los recientes ataques a gran escala a gobiernos, sistemas informáticos, industrias, bancos y negocios, así como a personas, justifican que haya que hacer hincapié en la necesidad de prevenir y reaccionar adecuadamente ante estos peligrosos ataques.

El uso del ciberespacio para las actividades delictivas o el espionaje está sujeto a la rápida implantación de desarrollos tecnológicos. La resistencia de las redes y de los sistemas de ciberseguridad dependen de niveles adecuados de preparación.

  • Tenemos que tener respuestas innovadoras y flexibles por igual, que comprendan desde el apoyo a las investigaciones informáticas transfronterizas y la formación de la policía, a las medidas legislativas.
  • Hay que aumentar la cooperación y el intercambio de experiencias e información entre los Estados miembros y entre los sectores públicos y privados.
  • Tenemos que afianzar la educación del público en general en lo que se refiere a los retos del ciberespacio y a los rápidos cambios tecnológicos que debemos afrontar, lo que de nuevo redundará en una mayor ciberseguridad.

La creación de una fuerza común de intervención civil

Se puede establecer una fuerza común de intervención común: ésta garantizaría que se gestionen de manera eficaz y coordinada las crisis humanitarias y simbolizaría a ojos de los ciudadanos europeos, y de todo el mundo, la capacidad de Europa de permanecer unida y de plasmar una esperanza común: la solidaridad entre las naciones.

PAZ Y ESTABILIDAD EN UN MUNDO GLOBALIZADO

Actuación conjunta para el fomento de nuestros valores e intereses

Europa ha moldeado el mundo en el que vivimos más que ningún otro continente. Pero hoy se ha convertido en uno de los muchos protagonistas y centros de poder de un mundo en el que las personas, el capital y las ideas fluyen con mayor rapidez y con más frecuencia que lo que hasta ahora lo habían hecho. En este mundo, la Unión Europea debe representar los intereses de sus ciudadanos, y a la vez luchar para conseguir lo mejor para la Humanidad. En una época en la que cada vez estamos más amenazados por los problemas mundiales, como el terrorismo internacional, la proliferación de armas, los Estados insolventes, el cambio climático, los desastres naturales y la emigración masiva, la UE debe reafirmar sus valores ante el resto del mundo y hacer todo cuanto esté en sus manos para defenderlos y fomentarlos. En el mundo globalizado de hoy en día, los Estados Nación que actúen solos no serán capaces de defender nuestros valores e intereses.

De un único mensaje a la acción común

La UE debe reforzar y aumentar la eficiencia del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) por tratarse de su instrumento político más importante. El control del Parlamento Europeo de la Política Exterior y de Seguridad Común deber expandirse para aumentar la responsabilidad democrática. Solo con la ayuda de una Política Exterior y de Seguridad Europea podremos fomentar nuestros valores e intereses en un mundo cada vez más cambiante. Un liderazgo más fuerte al frente del SEAE contribuirá al aumento de la cooperación entre la UE y los Estados miembros, lo cual incrementará la responsabilidad conjunta de la política exterior de la UE entre los Estados miembros, y que a su vez facilitará la creación de un mensaje europeo común.

Consolidación de la presencia de la UE en su vecindario inmediato

Nuestra área de vecindad inmediata es una fuente de retos, nuevas oportunidades y posibles amenazas que no seremos capaces de afrontar y superar sin una presencia consolidada de la UE en estos países y un objetivo claro de desarrollar unas relaciones más estrechas con ellos, independientemente de si un país es un posible Estado miembro de la UE o no. La ampliación de la Unión Europea es también uno de sus éxitos ya que permitió que la UE difundiera la libertad, la democracia, la paz, la estabilidad y el Estado de Derecho por todo el continente. Con las últimas ampliaciones, la UE ha conseguido acoger a la mayoría de los países del continente. En el futuro, debe quedar claro que convertirse en miembro de la Unión Europea no sólo requiere el cumplimiento de los criterios políticos y económicos, sino también debe tenerse en cuenta la capacidad de la UE para su integración. La identidad y la capacidad de la UE para actuar deben permanecer intactas.

Renovación de nuestras relaciones con los países de los Balcanes occidentales

Hace apenas veinte años, los Balcanes era un lugar inmerso en una guerra y con  derramamiento de sangre. Por consiguiente, la UE debe continuar dando la máxima prioridad a la paz, la estabilidad y la reconciliación en esta región. Ya se ha producido un avance: el año pasado, Croacia se convirtió en el Estado Miembro número 28; ya se han iniciado las negociaciones para la adhesión con Montenegro y pronto se iniciarán con Serbia, tras el acuerdo que posibilita la UE negociar con Belgrado y Pristina.

No obstante, en algunos países como Albania, FYROM y Bosnia-Herzegovina, la presencia de la UE debe ser más efectiva y su política debe centrarse más en facilitar el diálogo político y el logro del consenso, que a menudo se ven socavados por las tensiones entre etnias y la desconfianza entre comunidades. Estas divisiones representan una amenaza para la estabilidad política a largo plazo. La perspectiva de las negociaciones de adhesión a la UE ofrece ventajas que pueden utilizarse para impulsar reformas políticas, económicas y sociales y para contener las tendencias nacionalistas en los Balcanes occidentales. La cooperación regional y un compromiso pleno de mantener buenas relaciones con los vecinos son elementos esenciales para lograr estos objetivos.

Relanzamiento del Partenariado Oriental

Diseñado como medida de apoyo para las democracias del Este, el Partenariado Oriental se basa en una comunidad de valores y principios de libertad, democracia, respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, y en el Estado de Derecho. Aunque los países del Partenariado Oriental se han comprometido a respetar estos valores, existen ciertas diferencias entre el grupo de países del Partenariado Oriental porque persiguen objetivos distintos y a la incapacidad de establecer unas relaciones más estrechas con la UE.

Además, estos países del Partenariado Oriental están constantemente presionados por Rusia, que intenta minar seriamente el Partenariado Oriental para recuperar su influencia sobre los antiguos países soviéticos a través del establecimiento de una Unión Aduanera y de la Unión Euroasiática.

La UE debe mantener su compromiso en apoyo a las frágiles democracias del Este:

  • La UE tiene que desarrollar una nueva serie de incentivos y reforzar el contenido del Partenariado Oriental y al mismo tiempo tiene que ofrecer una clara perspectiva hacia una mayor integración con los países del Partenariado Oriental que deseen comprometerse con la UE y actuar en consecuencia.
  • La UE debe implicarse más en buscar soluciones a los largos conflictos en los países del Partenariado Oriental (Transnistria, Nagorno-Karabaj, Osetia del Sur y Abjasia) que son la causa de inestabilidades políticas a largo plazo e impiden la implantación de reformas democráticas esenciales.
  • El órgano parlamentario del Partenariado Oriental, la Asamblea Parlamentaria de EURONEST, debe superar las limitaciones causadas por su estructura y la frecuencia de sus reuniones, así como por unos debates con una orientación más nacionalista que ideológica. En este sentido, el establecimiento de unos grupos políticos claros dentro de EURONEST y una mayor visibilidad de sus reuniones fortalecerán el sentimiento de copropiedad propio del Partenariado Oriental y hará que los compromisos adoptados sean más vinculantes.
  • La UE debe desarrollar un enfoque estratégico a mucho más largo plazo en las relaciones con los países del Este. Esto comporta también un mayor énfasis en el desarrollo de la sociedad civil para que ayude a las generaciones venideras a través de programas especiales y de la introducción de una política de visados más liberal.

Ofrecer una nueva visión para el Mediterráneo

Ambos lados del Mediterráneo comparten un destino común. La región ofrece muchas oportunidades, pero también presenta muchos retos. Por consiguiente, merece especial atención.

La UE debe tener una visión concreta para esta región y proponer nuevas estrategias para los países de mediterráneo sur. Esta estrategia debe incluir el lanzamiento de propuestas para el Mediterráneo por parte de la Unión y afrontar con determinación las trabas burocráticas, técnicas y que se prestan a confusión en lo que respecta Política Europea de Vecindad para el Sur.

La UE no fue capaz de anticiparse a las revueltas árabes, pero debe apoyar de forma activa los logros democráticos en la región. La promesa de una prosperidad compartida es lo único que puede conseguir el apoyo de un público más amplio en la región. El objetivo de la creación de una vecindad próspera, democrática y estable debe seguir siendo una prioridad clave de la UE en todas sus interacciones con los países del sur del Mediterráneo.

El Proceso de Paz de Oriente Medio debe ser también una prioridad de la política de la UE en el sur. La UE debe ser más participativa y estar más visible en la búsqueda de un acuerdo pacífico mediante la contribución a la implantación de la solución de dos Estados para Israel y Palestina.

Los últimos acontecimientos en el Mediterráneo oriental, especialmente en Siria y Egipto, subrayan la importancia de Chipre como pilar europeo de estabilidad en la región. A la luz de los importantes descubrimientos de petróleo y gas en el Mediterráneo oriental, Chipre desempeña también un papel fundamental en la consolidación de la seguridad energética de la UE. Estos hechos subrayan la necesidad de un acuerdo exhaustivo de la cuestión de Chipre basado en las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en los principios en los que se fundamenta la Unión Europea. Por tanto, Turquía debería acometer todos los pasos necesarios, entre ellos la retirada de tropas, para evitar toda amenaza o acción contra un Estado miembro o fuentes de fricción o acciones, que podrían dañar las buenas relaciones con los vecinos y la resolución pacífica de las disputas: la implantación del Protocolo de Ankara y la entrega de Famagusta a sus habitantes legítimos, respetando los derechos soberanos de los Estados miembros de la UE a explorar y explotar sus recursos naturales de conformidad con el derecho internacional, incluido el Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Un papel destacado para Europa en un mundo globalizado cada vez más cambiante

En el contexto de la competencia mundial y de las amenazas internacionales, y en un momento en que los Estados Unidos ponen especial énfasis en otras regiones del mundo, Europa tiene responsabilidad mucho mayor que nunca desde los tiempos de la II Guerra Mundial para conseguir su propia prosperidad y seguridad. Por consiguiente, debe ser más activa en el fomento y la protección de los intereses de los europeos. La UE solo será capaz de hacerlo a través de su participación en asociaciones estratégicas y desarrollando una nueva estrategia de seguridad europea.

Una sólida colaboración UE-EE.UU.

La UE debe mantener y desarrollar una sólida colaboración transatlántica con un mercado libre y justo construido sobre unos valores comunes. La UE y EE.UU., conjuntamente, pueden asumir un liderazgo mundial en el desarrollo de estrategias para abordar las amenazas y los retos mundiales. Un Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI) (TTIP, por sus siglas en inglés) debe ser el primer paso hacia un mercado transatlántico libre que debe evolucionar e incluir también en el futuro a países latinoamericanos.

El ACTI contribuirá a aumentar el crecimiento, lo que redundará en más puestos de trabajo y en una mayor prosperidad. También servirá para fortalecer la posición geopolítica de la comunidad transatlántica. No obstante, las negociaciones sobre el ACTI también deben tener en cuenta la importancia de salvaguardar los elementos importantes de la identidad europea y mantener un elevado nivel de protección.

Defensa del libre comercio y de los mercados abiertos

Europa representa el 10,6% de la población mundial y el 30,4% del PIB mundial. Otras regiones del mundo continuarán ganando influencia y poder.

Los mercados abiertos son un requisito previo para garantizar la competitividad y el desarrollo de las empresas europeas como líderes mundiales. El libre comercio y el acceso a los mercados mundiales son destacados catalizadores para la creación de empleo y el crecimiento y son factores decisivos para conseguir que las empresas europeas se conviertan en líderes mundiales. La agenda del libre comercio necesita nuevos impulsos en forma de acuerdos bilaterales y multilaterales de libre comercio, entre ellos la finalización de la Ronda de Doha. Los derechos humanos y los derechos de los trabajadores, así como las normativas medioambientales, deben incluirse en todos los acuerdos comerciales con nuestros socios.

Por consiguiente, la política comercial de la UE debería basarse en una apertura equilibrada de los mercados junto con la necesidad de una competitividad justa, unos acuerdos comerciales justos y equitativos así como un desarrollo sostenible. Deben eliminarse las barreras comerciales y deben armonizarse las normativas. Tenemos que resistir a las tentaciones populistas de un mayor proteccionismo ya que pondrían en peligro la prosperidad, tanto en Europa como en el resto del mundo. Hay que garantizar un mayor acceso al mercado a las empresas de la UE en todas las negociaciones comerciales actualmente en curso.

Latinoamérica comparte muchos valores e intereses, historia, y cada vez más lazos económicos con la UE. Son varios los países latinoamericanos que son socios estratégicos de la UE y que comparten objetivos comunes sobre cuestiones como el cambio climático, la seguridad, la gobernanza mundial, las cuestiones económicas, el desarrollo, la educación, la lucha contra la pobreza y las desigualdades. La UE debe continuar alentando y apoyando a los procesos de integración y cooperación regional. Además, la UE debería consolidar su compromiso económico y político con México, Chile, Colombia, Perú y Centroamérica e intentar dar un ímpetu renovado a un acuerdo de asociación equilibrado y ambicioso con MERCOSUR para la creación de crecimiento y de nuevos puestos de trabajo en ambos continentes.

China es un importante socio económico y una de las mayores potencias emergentes del mundo. Las conversaciones comerciales iniciadas recientemente destinadas a establecer un acuerdo de inversión con China abrirán grandes oportunidades a los negocios europeos. Aunque de alcance limitado, allana el camino para nuevos escenarios en nuestras relaciones comerciales con las potencias emergentes. Al mismo tiempo, la UE debe establecer unas normas elevadas en materia social, medioambiental y sanitaria, y del mismo modo ser enormemente cautelosa con sus relaciones con China, especialmente en lo que respecta a los derechos humanos.

Relaciones constructivas con Rusia

Respecto a Rusia, el país vecino más grande de la UE por el Este, es importante desarrollar estrechas relaciones para colaborar en temas de interés común, tales como la estabilidad más allá de la frontera oriental de la UE, la seguridad energética y los asuntos internacionales. Así mismo, nuestras relaciones están definidas por la interdependencia económica, el aumento del tránsito transfronterizo y unas raíces culturales ampliamente compartidas. Por consiguiente,  debe entablarse un diálogo abierto y práctico con Rusia sobre una larga serie de cuestiones importantes.

  • El respeto de los derechos humanos y a las libertades fundamentales debe seguir teniendo una presencia predominante en la agenda.
  • Queremos que Rusia sea un país moderno tanto políticamente y como económicamente. También deseamos apoyar una equilibrada integración en la economía europea e internacional.
  • La profundidad y la amplitud de las relaciones de la UE con Rusia dependen en gran medida de la voluntad de Rusia de cumplir sus compromisos internacionales para el mantenimiento de modelos democráticos y del Estado de Derecho, pero también de sus compromisos económicos según las normas comerciales de la OMC.
  • Lucharemos por un nuevo acuerdo de colaboración entre la Unión Europea y Rusia, por una intensificación de la cooperación entre las respectivas sociedades civiles, por un estudio de las normativas de visados a la luz del progreso de las relaciones entre la UE y Rusia, sobre todo para los empresarios, los científicos y los estudiantes. Además intensificaremos la cooperación en asuntos que afecten al Mar Báltico, así como una cooperación más estrecha en el ámbito de la política exterior y de seguridad.
  • Respecto a los asuntos relacionados con los países del Partenariado Oriental de la UE, instamos a Rusia a que colabore con la Unión Europea. Contar con unos países vecinos estables y prósperos interesa tanto a la UE como a Rusia.

Promoción de los derechos humanos y lucha contra la pobreza en el mundo en vías de desarrollo

La UE debería reformar y mejorar su política de desarrollo para aumentar su efectividad y su responsabilidad. Esta nueva política debe basarse en los principios de subsidiariedad y de la economía social de mercado. El sector privado y la sociedad civil deberían ser plenamente reconocidos como socios para el desarrollo, junto con los gobiernos.

Los derechos humanos y la lucha contra la pobreza son factores fundamentales de la política de desarrollo. La UE y los Estados miembros deben profundizar su coordinación en la planificación, supervisión y valoración de los proyectos de desarrollo. El fortalecimiento de la responsabilidad y de la transparencia en las instituciones gubernamentales es indispensable para el Estado de Derecho y para la creación de prosperidad en los países en vías de desarrollo. Esto puede alcanzarse mediante una mejor atribución de poderes a la sociedad civil y el apoyo a la creación de instituciones. Merece especial atención la educación, ya que la educación sienta las bases para un crecimiento sostenible e integrador. La propiedad, las PYMEs y el sector privado merecen nuestro apoyo. La democracia y los derechos humanos son las piedras angulares del desarrollo y de la buena gobernanza.

La UE debe promover, defender y proteger los derechos de las mujeres y de los niños, sobre todo en zonas o países conflictivos o post-conflictivos. La UE debe luchar contra la violencia de género y abordar la elevada mortalidad maternal. La UE debe transmitir su experiencia mediante el intercambio de las mejores prácticas y la capacitación de las mujeres. Tiene que  aumentar la colaboración con las ONGs que fomentan la autonomía de las mujeres en los países más pobres en nombre del desarrollo de estos países.

En los próximos años, la seguridad alimentaria mundial, el acceso a los alimentos y la estabilidad de los precios de los alimentos son un reto tanto para los países desarrollados como para los menos desarrollados. Ante el aumento de la población mundial, la demanda de alimentos también aumentará espectacularmente, mientras que la rápida urbanización y el cambio climático reducirán los suministros. Estos desequilibrios plantearán la amenaza de una nueva hambruna, pero también ofrecerán la oportunidad de una mayor creación de empleo y de ingresos en las zonas rurales del mundo. Por consiguiente, las políticas de desarrollo deben fomentar el desarrollo rural y la producción agrícola. Paralelamente debe también reformarse la Política Agraria Comunitaria de la UE a la luz de las posibles nuevas escaseces, sin recurrir al proteccionismo o a los vertidos.

La pobreza no es sólo cuestión de ingresos, sino también, en un plano más fundamental, una cuestión de poder vivir una vida digna y disfrutar de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Los Estados miembros de la UE y la propia UE deben cumplir sus promesas acordadas en la Declaración del Milenio y destinar como mínimo el 0,7% del PIB para la ayuda al desarrollo para luchar contra la pobreza mundial. La UE también debe llevar a cabo un ambicioso seguimiento del actual programa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


Una política europea de defensa más eficaz

Necesitamos dar un nuevo impulso de política europea de defensa y lo que se entienda bajo este nombre. Europa se enfrenta a antiguas amenazas y nuevos riesgos en un entorno estratégico en rápida evolución. Nuestros aliados estadounidenses nos están diciendo claramente que tenemos que asumir la responsabilidad de nuestra propia seguridad en los países vecinos de la UE. Y los Estados miembros siguen realizando recortes no coordinados en el gasto en defensa al tiempo que dudan en utilizar el potencial del Tratado de Lisboa para realizar importantes avances en el establecimiento de una estrategia de defensa común.

  • En los próximos cinco años, la UE tiene que asumir esfuerzos mucho más importantes para agrupar y compartir las capacidades de defensa de sus Estados miembros.
  • A corto plazo, debe realizar una revisión de las capacidades nacionales y desarrollar urgentemente las mejores maneras de vincular las estructuras y el personal civil y militar.
  • A medio plazo, la UE necesita establecer un cuartel general estratégico civil y militar y debe publicar un Libro Blanco sobre Seguridad y Defensa que defina nuestros intereses y establezca las prioridades y objetivos en materia de seguridad. Esto ayudaría a contar con un personal civil y militar más numeroso y mejor preparado al servicio de las misiones que se realicen bajo la Política Común de Seguridad y Defensa.
  • A largo plazo, el Consejo debe celebrar periódicamente reuniones formales sobre defensa europea, tiene que haber una sólida base industrial europea en materia de defensa, de tecnología y de fuerzas reservistas bajo el mando de la UE.

Todo esto ayudará a que la UE sea un proveedor de seguridad regional y al mismo tiempo un sólido pilar europeo de la Alianza del Atlántico Norte.

La participación de la UE en la prevención de la crisis internacional, el apoyo a la democracia en todo el mundo, la lucha contra el terrorismo y el trabajo para resolver los conflictos internacionales deben ser los elementos fundamentales de una futura Política Exterior Europea. La Política Común de Seguridad y Defensa tiene que basarse en una diplomacia convincente, una sólida base económica y unas fuerzas armadas preparadas. Esto comporta la creación de nuevas herramientas tales como el establecimiento de cuarteles civiles y militares operativos permanentes para una mejor coordinación, planificación y dirección de operaciones, así como la adquisición de los mejores equipos a través de la Agencia Europea de Defensa. También exige que la UE exprese de inmediato la voluntad política de aprovechar todas las estructuras existentes, sobre todo las Unidades de Combate.

La única manera de conseguirlo es desarrollando unas capacidades militares europeas a través de unas soluciones asequibles mediante la unión y el intercambio de recursos. En otras palabras, se necesita un sector de la seguridad y de la defensa de la UE más competitivo y eficiente.

Los Estados miembros de la UE que deseen establecer una colaboración estrecha deben hacer pleno uso de la disposición del Tratado de Lisboa para la creación de la Cooperación Permanente Estructurada, en la que no todos los Estados miembros tienen obligación de  participar. Además, el mercado de defensa debe incorporarse al Mercado Único.