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Protegiendo la Unión y promocionando de nuestros valores

Aprobado en el Congreso Estatutario del PPE de Madrid los días 21 y 22 de octubre de 2015

Los valores de la Europa de hoy día afrontan sus mayores retos desde la Guerra Fría. Pero, a diferencia de aquella época, los retos actuales proceden de varios frentes: desde los países del sur de la Unión Europea a los del este; algunos son de carácter mundial, mientras que otros emanan del interior de nuestras propias sociedades. Pero si los europeos, junto con los estadounidenses y otros aliados nuestros, movilizamos la voluntad política y ofrecemos respuestas adecuadas a las amenazas actuales, no tan solo seremos capaces de superarlos, sino que, en el proceso, lograremos una Unión mejor y más fuerte. El Partido Popular Europeo está decidido a asumir el liderazgo en este esfuerzo.

La democracia liberal, basada en el estado de derecho y un sistema multipartidista, una sociedad civil fuerte, la libertad de religión, expresión y asociación y nuestros valores judeocristianos, está siendo amenazada de forma inaudita. Creemos que nuestras creencias y nuestros valores demócrata-cristianos pueden ofrecer una respuesta convincente a estos retos. La agresión rusa ha puesto en peligro la seguridad internacional y el orden político y jurídico de Europa. Se multiplican las crisis, guerras y oleadas de refugiados en las proximidades de la UE. También existen varios retos a nivel mundial, amenazas a los mercados abiertos y la economía mundial, y en algunas regiones del mundo, una propagación de modelos de gobierno autoritarios, así como un aumento del terrorismo yihadista, que afecta en particular a las minorías cristianas de todo el mundo poniéndolas al borde de la extinción en sus países de origen de Oriente Medio y África. De otra naturaleza son los retos mundiales con consecuencias perjudiciales tales como el cambio climático, el suministro energético y la seguridad alimentaria.

Muchos de estos sucesos externos afectan directamente, o están intrínsecamente relacionados con la situación interna en los Estados miembros de la UE, como en los casos del “terrorismo endógeno”, los combatientes yihadistas, el tráfico humano, el peligro del populismo y la influencia rusa. Más que nunca, la separación entre las amenazas externas e internas es cada vez más tenue.

En este contexto, la contención de los flujos masivos migratorios de personas a Europa plantea enormes retos para nuestros valores y sociedades. La emigración es una preocupación a largo plazo y exige una respuesta conjunta y exhaustiva a nivel de la UE.

Todavía más, es vital que los europeos confiemos en nosotros mismos para promover los valores universales tanto externa como internamente. La política exterior y la seguridad se consideran con demasiada frecuencia como una responsabilidad exclusiva de los gobiernos nacionales. La crisis económica y financiera ha provocado que muchos miren hacia dentro, aunque en las encuestas de opinión, la opción preferida por los ciudadanos sigue siendo una política exterior y una seguridad de la UE más fuerte y más unida.

Al mismo tiempo, y a pesar de todos los problemas, Europa cuenta con un buen número de destacadas oportunidades.  La prosperidad y la libertad individual de la amplia mayoría de europeos no habían alcanzado nunca este desarrollo. El modelo socioeconómico europeo continúa siendo atractivo. Tal como ha demostrado claramente Euromaidán en Ucrania, los demócratas y las sociedades de todo el mundo se inspiran en los modelos occidentales del estado de derecho, de los derechos humanos y de la democracia multipartidista. Aunque debemos valorar de manera realista las amenazas y los retos, tenemos que ser conscientes de nuestra fortaleza y consagrarlas a la propuesta de unas estrategias adecuadas y al desarrollo de los instrumentos adecuados para que estas funcionen.

En la raíz de la actual debilidad de la UE y de la orientación hacia dentro se encuentra la crisis económica y financiera que empezó en 2008, y la falta de competitividad en demasiados Estados miembros, lo que abre paso solo gradualmente a una amplia recuperación socioeconómica sostenible. Esto se ve agravado por una falta de gobernabilidad económica en la UE en su conjunto, y en la Eurozona en particular. No puede existir una política exterior y de seguridad de la UE más fuerte, ni una UE resistente a las tentaciones populistas y autoritarias internas, sin una estabilidad social y una Unión más dinámica, más competitiva, más próspera y, por consiguiente, más fuerte.

El PPE considera que una Unión fuerte y unida que actúe conjuntamente está más preparada para afrontar los numerosos retos y amenazas a nuestros valores básicos y nuestra manera de vivir. Si no protegemos y promovemos nuestros valores comunes, podríamos ponerlos en peligro o perderlos del todo.

  1. De dónde venimos: nuestros valores fundamentales

Europa ha luchado siempre por ser un lugar de cultura, racionalidad, progreso, fe y conocimiento, con el ser humano como elemento central de la vida comunitaria y en el centro de la acción política. Hemos aprendido de la historia, de la nuestra y de la de los demás. La ilustración europea es nuestra referencia y la defenderemos contra los antiguos y nuevos enemigos. El pensamiento político del PPE se basa en los fundamentales, interdependientes, igualmente importantes y universalmente aplicables valores judeo-cristianos y democráticos: dignidad humana, paz, libertad y responsabilidad, democracia, igualdad fundamental que incluya la igualdad entre hombres y mujeres, justicia y solidaridad, estado de derecho, mecanismos de control, la separación entre Estado y religión, tolerancia, libertad de expresión, verdad y subsidiariedad. La Democracia Cristiana, además de otras tradiciones, es el eje de las ideas políticas que forman nuestra familia política. La dignidad humana es el valor preponderante que nos permite encontrar un equilibrio con todos estos valores.

El respeto total por la libertad de religión, incluido el derecho a cambiar de fe o a no tener fe, debe implantarse en todo el mundo. Todas las personas deben poder lograr su desarrollo personal  independientemente de su origen, sexo, raza, orientación sexual, nacionalidad, religión, clase social, estado de salud o edad. No aceptaremos ideologías que inspiren el terrorismo yihadista o de cualquier otro tipo, o que comporten otras sociedades paralelas en las que los valores fundamentales de nuestras Constituciones se vean sistemáticamente socavados. La libertad de expresión, los derechos de igualdad entre hombres y mujeres, así como el respeto y el diálogo entre las comunidades religiosas son elementos esenciales de nuestros sistemas de valores. Todas las formas de antisemitismo, así como otros tipos de discriminación de grupos étnicos y religiosos, son totalmente inaceptables y no caben en nuestras sociedades. También instamos a que todas las comunidades religiosas, culturales y étnicas de Europa abracen nuestros valores europeos comunes y asuman su responsabilidad en la búsqueda de la paz y la seguridad mediante su inquebrantable oposición al radicalismo y a todas las formas de violencia.

Toda la legislación debe basarse en el respeto universal de los derechos fundamentales e innegables, tal como se define en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en la Convención Europea sobre los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de 1950 y en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, y se confirma en el Tratado de Lisboa de 2009. En esta Carta, por primera vez en la historia de la humanidad, 500 millones de personas dijeron no a la pena de muerte y expresaron su voluntad de luchar contra ella en el mundo. Nos sentimos profundamente comprometidos con una orden internacional basada en el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas que aboga por una resolución pacífica de los conflictos y garantiza la inviolabilidad de las fronteras. Igualmente nos sentimos comprometidos con el derecho de las naciones a decidir sus sistemas políticos y sus alianzas de una manera libre y soberana, independientemente de donde estén situadas geográficamente estas naciones. También, estamos decididos a apoyar los movimientos democráticos y los partidos políticos democráticos que compartan nuestros valores fundamentales, dondequiera que surjan.

Rechazamos el concepto convencional sobre la contraposición entre valores e intereses. De hecho, en nuestra opinión, los valores deberían definirse como intereses a largo plazo. El PPE es la fuerza líder en Europa para la promoción de estos valores en todo el mundo.

  1. Aumentando la estabilidad y preparados para la ampliación: los Balcanes Occidentales

Los países de los Balcanes Occidentales han sufrido muchísimo por las guerras de los años 90 y sus consecuencias. Durante los últimos 15 años, todos los países de la región han afrontado un entorno social, político y económico desafiante y se han ido acercando a la Unión Europea a su propio ritmo.

Teniendo en cuenta que la ampliación de la UE ha sido una de las políticas europeas de mayor éxito y que básicamente ha demostrado la importancia del modelo europeo, sigue siendo una respuesta importante al doble desafío de la consolidación del papel mundial y la confirmación de la responsabilidad de Europa en la estabilización del continente. La ampliación de la UE es una herramienta eficaz para la promoción de la libertad, la democracia, la paz, la estabilidad, el desarrollo económico y social, así como de los derechos humanos y del estado de derecho, en toda Europa. Luchamos para que una más estrecha colaboración entre países socios se convierta en una herramienta eficaz para la promoción de estos objetivos entre la vecindad.

Debemos personalizar nuestro enfoque ante los países candidatos de acuerdo con el progreso de cada país en el cumplimiento de los criterios de Copenhague, su implantación de las reformas necesarias y la capacidad de integración de la UE. La fecha de ingreso en la UE depende también del compromiso de cada país con los valores y principios europeos. Mientras tanto, la Unión Europea no debería quedarse atrapada en la fatiga de la ampliación, sino en el mantenimiento de un espíritu pro-UE en la región de los Balcanes Occidentales que aliente las aspiraciones de estos países para adherirse a la UE.

No obstante, los futuros miembros de la UE de la región de los Balcanes Occidentales deben saber que la paz, la estabilidad y la prosperidad de esta región tendrán un efecto positivo a largo plazo en la seguridad y estabilidad del conjunto del continente europeo. Por consiguiente, deben mantener su compromiso con los valores y los principios fundamentales de la UE. El PPE desea destacar que la incorporación de la región en la Unión sólo será posible si se acatan las normas del estado de derecho, unos sistemas judiciales independientes y eficaces, la lucha contra la corrupción, unas buenas relaciones vecinales, los derechos humanos y el respeto por las leyes internacionales.

Deberían considerarse los esfuerzos reales para unas buenas relaciones vecinales como condición previa para el progreso en el proceso de ingreso. Por consiguiente, el PPE aboga y promueve  la  cooperación  regional en los Balcanes Occidentales como herramienta para consolidar la paz entre todos los grupos étnicos de la región. La normalización de relaciones entre todos los países, y sobre todo entre Pristina y Belgrado, es un elemento clave y debe por tanto intensificarse. La UE debería instar a todos los países de la región a que se reconciliaran con las partes dolorosas de su reciente pasado común. La sociedad civil y sus organizaciones deberán desempeñar un papel especialmente importante en este contexto.

  1. Haciendo frente a la agresión y ayudando a nuestros amigos: la Dimensión Oriental

Deseamos unas relaciones buenas, estables, prósperas y mutuamente beneficiosas con todos nuestros vecinos orientales. Nos sentimos comprometidos con nuestros socios de la frontera oriental de la UE. Por consiguiente, queremos una Rusia realmente democrática, pacífica, fuerte, libre y próspera como socio importante y fiable de la UE, sobre todo en lo que respecta al abordaje de los retos comunes regionales y mundiales. Estamos convencidos de que la inmensa mayoría de los rusos quiere un futuro en paz en un país estable y libre. Creemos que los cuatro espacios comunes establecidos en el año 2003 entre la UE y Rusia, podrían contribuir a largo plazo a la prosperidad, estabilidad y seguridad de este continente. Lamentablemente, en los últimos 15 años Rusia ha evolucionado en una dirección completamente distinta. Muchos de nosotros hemos pasado por alto esta evolución durante demasiado tiempo. La anexión ilegal de Crimea y Sevastopol por parte de la Federación Rusa, fue un acto de agresión externa. En la actualidad, la agresión externa de Rusia va de la mano de la represión interna. Ambas se han convertido en la amenaza más importante de la Vecindad Oriental para nuestra seguridad y nuestros valores. No cejaremos en nuestro intento de desarrollar una colaboración y asociación con Rusia, pero sólo será posible con una Rusia que quiera ser nuestro socio y que cumpla sus compromisos internacionales.

El actual liderazgo ruso está enemistado con Occidente. Posee un poder centralizado sin precedentes. El Estado ruso, sus servicios policiales y de inteligencia, así como sus grandes empresas, han creado una peligrosa simbiosis. Consideran que la democracia, el estado de derecho y las economías que funcionan en los países fronterizos son una amenaza para su propio papel autocrático. Ha desarrollado una narrativa anti-occidental y anti-liberal que mezcla el nacionalismo de la Gran Rusia con la nostalgia por la Unión Soviética.  Gracias a su concepto de ‘guerra híbrida’, que combina activismo político, tensión diplomática y económica, chantaje energético, guerra cibernética, propaganda y guerras regulares e irregulares, Rusia plantea un desafío al que Occidente todavía no ha sabido dar una respuesta adecuada. Al mismo tiempo, somos perfectamente conscientes de que el pueblo ruso es la primera víctima de esta evolución.

Gracias a una combinación de ayuda financiera y de otro tipo para los partidos populistas europeos de derechas y de izquierdas, con el soborno y la corrupción, así como con los intentos orquestados para conseguir el control de los medios de comunicación occidentales, Rusia ejerce una considerable influencia en la opinión pública y en la toma de decisiones políticas de la propia Unión Europea.

Para lograr la estabilidad, la democracia y la prosperidad en los países de la Asociación Oriental y para contrarrestar las múltiples amenazas procedentes de la Rusia de Putin, la Unión Europea y sus Estados miembros deben diseñar una estrategia centrada en el desarrollo de la Asociación Oriental, así como en la contención de Rusia y la disuasión de la agresión rusa. Este proceso tardará en dar sus frutos. Uno de los errores de la UE en sus estrategias orientales del pasado fue esperar unos resultados con demasiada rapidez. Al mismo tiempo debemos enviar un mensaje claro al pueblo ruso de que son europeos y que forman parte integrante de nuestra cultura común europea. No queremos marginarlos en nuestra futura Europa. Sabemos que son europeos y les pedimos que se comporten como europeos.

  • Desarrollo de la vecindad del Este

El concepto de la Política de Vecindad Europea (ENP, por sus siglas en inglés) y la Asociación Oriental (EaP) debe ser revisada a conciencia para convertirse en un compromiso a largo plazo de la UE más proactivo, creíble, flexible y más político y poder contar con un apoyo más sólido de los Estados miembros. La UE debería aspirar a una diferenciación más clara entre los países objetivo y seguir el enfoque ‘más por más’ calibrando cuidadosamente nuestra oferta de colaboración en función de la voluntad de los países objetivo.

La UE debe mantener su compromiso de apoyo a los derechos humanos, la democracia, el estado de derecho, la buena gobernabilidad y la lucha contra la corrupción en todos los países de la vecindad del Este. El compromiso con la sociedad civil y el favorecimiento del contacto de los ciudadanos entre los países de la Asociación Oriental y la UE será una parte fundamental de este esfuerzo por apoyar la democracia.

La Asamblea Parlamentaria Euronest, las organizaciones no gubernamentales y las fundaciones políticas, los grupos de opinión  y la Dotación Europea para la Democracia, deberían desempeñar un papel fundamental en este proceso. También deberían apoyarse el intercambio de buenas prácticas y las Cumbres de Defensores del Pueblo de la Asociación Oriental.

Ucrania es el país clave en este contexto: Necesitará un mayor apoyo para sus reformas políticas, administrativas y económicas. Para permitirle realizar unas reformas satisfactorias, necesitará algo más que ayuda financiera y apoyo político. Necesitará una gobernabilidad local y regional efectiva, una descentralización funcional y reformas en la administración pública, como también una continuada garantía de los derechos de las minorías.  Necesitará una perspectiva más clara de la sustancial colaboración y asociación con la UE y nunca debería ser tratada  como una  ‘franja de protección’ entre Occidente y Rusia: lo mismo sucede con Moldavia  y  Georgia.  Debemos  ayudar  a  Ucrania  a  proteger  su  soberanía  y  mejorar sus defensas contra futuras agresiones rusas. Los ciudadanos de Ucrania han optado claramente por la vida en un país moderno con una economía que funcione bajo el estado de derecho, y han sufrido enormemente por ello. Necesitan y merecen nuestra ayuda.

Unas reformas satisfactorias y una creciente prosperidad son las mejores respuestas posibles a la propaganda rusa en los países de la vecindad del Este. Con países como Moldavia, Georgia y Ucrania, que han suscrito acuerdos de colaboración, deberíamos profundizar continuamente nuestras relaciones. No obstante, observamos con preocupación el deterioro del estado de derecho y de la situación de los derechos humanos en Georgia.

En Armenia deberemos buscar maneras de colaborar por encima y al margen de su pertenencia a la Unión Económica Euroasiática. De igual modo, en el caso de Azerbaiyán, la UE debería equilibrar una colaboración energética estratégica con el abordaje de la deteriorada situación de los derechos humanos y de las libertades civiles. En Bielorrusia, la UE ha empleado políticas de compromiso crítico. La UE debería apoyar la independencia de Rusia así como unas mejoras económicas y democráticas en el país y centrarse en la sociedad civil y en el contacto personal.

  • Estableciendo una posición más unida y resolutiva hacia Rusia.

El confinamiento empieza en casa. Las nuevas técnicas de Rusia para influir en la opinión pública  y  en  la  toma  de  decisiones políticas  en  el  ámbito  de  la  Unión  Europea,  deben contrarrestarse a todos los niveles. Es imprescindible contrarrestar la propaganda rusa y elaborar una estrategia de comunicación relevante y honesta dirigida a los ciudadanos de habla rusa de los Estados miembros de la UE y de los países de la Asociación Oriental.

Debe reducirse tan pronto como sea posible la dependencia de muchos Estados miembros de los suministros energéticos de Rusia, que ha sido un instrumento peligroso de chantaje político.   Esto comporta  la construcción de una auténtica unión energética mediante el incremento de la eficiencia energética, la diversificación de las fuentes de energía y de las rutas de tráfico, el aumento de la solidaridad entre los Estados miembros y el desarrollo de interconectores entre los Estados miembros y los países socios. La UE y la OTAN deben permanecer unidas y firmes en su respuesta y en la condena de una amenaza rusa, sea híbrida, convencional o nuclear.

Deben combatirse enérgicamente las actividades de la inteligencia rusa en los Estados miembros. La UE y los Estados miembros deben también aplicar toda la fuerza de la ley contra el crimen organizado ruso y la corrupción que emana de los negocios rusos en la Unión Europea.

Mientras continúe la agresión de Rusia a Ukrania las sanciones no deben ser levantadas ni suavizadas. La Unión Europea, en estrecha colaboración con sus socios estadounidenses, debe estar preparada para incrementar el precio político y económico de la agresión rusa mediante el aislamiento político y las sanciones económicas.

  • Disuasión de la agresión

La agresión rusa contra los miembros de la UE y de la OTAN merece una disuasión mucho más decidida y eficaz. Esto presupone, en primer lugar, una OTAN militarmente más fuerte gracias a un mayor gasto en defensa y más inteligente por parte de los Estados miembros. También presupone unos niveles considerablemente más elevados de intercambio de infraestructuras militares, materiales y personal entre los Estados miembros de la UE y de la OTAN.

En segundo lugar, y no por ello menos importante, tanto la OTAN como la UE deberán responder a las guerras híbridas de Rusia. No es una tarea fácil para los países que se fundamentan en el estado de derecho, pero por ahora, es exasperante ver que ninguna de las dos organizaciones está preparada para el nuevo tipo de amenaza político-militar de Rusia. Se necesita urgentemente una disuasión creíble contra las guerras híbridas.

  1. Relaciones especiales con un socio estratégico: Turquía

Turquía es un país fundamental de la vecindad del sudeste de la UE, en la encrucijada de Europa y Asia. Es de gran importancia estratégica para la UE, económica, demográfica y militarmente, en particular, gracias a los millones de ciudadanos de la UE que tienen raíces turcas. Turquía puede y debe desempeñar un papel prominente como puente de la vecindad de Europa del este y del sudeste.

Turquía es un país candidato a ingresar en la UE desde hace más de una década. Estamos convencidos del interés de tener como socio a una Turquía europea moderna y democrática, una Turquía que acate los principios de la democracia liberal y se defina como parte de Occidente, que respete el acquis communautaire de la UE y busque la normalización de relaciones con todos los Estados miembros. Entre el año 2000 y 2005, Turquía dio un gran paso hacia delante con la consolidación del estado de derecho, la mejora de los derechos cívicos y la convergencia con la legislación de la UE. Pero en los últimos años se ha invertido la mayor parte de este avance. La UE debería instar a Turquía a regresar al camino de la reforma democrática.

Al mismo tiempo, Turquía necesita acometer todos los pasos constructivos necesarios, tal como se expresó en las anteriores posiciones del PPE, para encontrar un acuerdo integrador a la cuestión de Chipre de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y los principios en los que se fundó la Unión Europea.

Turquía sigue siendo un socio estratégico en su calidad de miembro de la OTAN. La UE debería incrementar los incentivos para que la política exterior turca estuviera mejor coordinada con las políticas de la UE e impulsar nuestra colaboración en el campo de la seguridad, sobre todo en la lucha contra el terrorismo. Deberíamos intensificar nuestros esfuerzos para promover nuestros valores no tan solo con el gobierno turco sino también entre la sociedad civil. Tal como el PPE ha repetidamente afirmado en el pasado, una privilegiada colaboración con Turquía sigue siendo una alternativa de pleno derecho para la pertenencia a la UE.

  1. Una región inestable: creación de alianzas con el Norte de África y Oriente Medio

La mayoría de los países de esta región siguen siendo inestables e inseguros, siguen sufriendo un subdesarrollo crónico, unas enormes diferencias de ingresos, una generalizada discriminación de las mujeres y violaciones de los derechos de las mujeres, así como la falta de democracia, de derechos humanos y civiles, de una buena gobernabilidad, de un estado de derecho y de la participación de los ciudadanos. Hasta la fecha, las esperanzas que despertó la ‘Primavera Árabe’ de 2011 apenas se han materializado. No podemos olvidarnos de la positiva evolución en algunos países (sobre todo en Túnez), pero en otros hemos visto el cambio de los votantes hacia unas fuerzas políticas islámicas radicales, e incluso en otros casos, nos hemos enfrentado a una guerra civil abierta. También deben considerarse como retos complicados la falta de perspectivas y de inserción social. En muchos casos, el problema se encuentra profundamente arraigado en las sociedades y se nutre de una interpretación fundamentalista y anti-occidental del Islam. Los cristianos y otras minorías religiosas o étnicas de Oriente Medio y África han sufrido especialmente persecuciones y violencia sectaria por parte de los agentes yihadistas. El terror yihadista ha destruido patrimonio cultural mundial y los monumentos cristianos están amenazados. Además, el terrorismo se ha extendido por la región desde el Sahel a África subsahariana. La UE necesita desarrollar un enfoque exhaustivo ante estos retos. La mejor respuesta posible a largo plazo al terrorismo son unas reformas de éxito y un aumento de la prosperidad. El diálogo interreligioso e intercultural, así como el apoyo a las fuerzas democráticas revisten especial importancia en este contexto, y cuando las minorías necesiten protección urgente, la UE debe actuar y concretar de una manera eficaz su solidaridad.

  • Hacer frente al terrorismo y promover la paz

Las guerras civiles de la región, sobre todo en Siria, Iraq, Libia y Yemen, han causado un número sin precedentes de víctimas y oleadas de refugiados. El ascenso del llamado ‘Estado Islámico’ (‘IS’) y de otros grupos terroristas en el norte de Siria e Iraq, está amenazando con desestabilizar la totalidad de la región. Cabe señalar la importancia de reconocer que el ascenso del terrorismo yihadista a través de movimientos como Al Qaeda o el ‘IS’ está motivado, ante todo, por una falta de desarrollo económico y social, aunque la falta de perspectivas y la generalizada corrupción de muchos regímenes, crea las condiciones en las que los  movimientos  fundamentalistas esperan  conseguir apoyo. El auge del terrorismo yihadista es el resultado de una ideología violenta basada en una particular interpretación del Islam. Por consiguiente, existe un reto no tan solo militar, sino también político para los esfuerzos de Occidente de abogar por los valores universales en la región. Especial énfasis debe darse al diálogo interreligioso entre cristianos y musulmanes así como al proyecto de una zona de desarrollo común y prosperidad en el Mediterráneo y, en primer lugar, en el Magreb. Se necesita una iniciativa diplomática seria, impulsada por Europa, para terminar con lasguerras por poder en la región.

Los ataques terroristas de 2015 de París y Copenhague han demostrado que existe una conexión directa y evidente entre nuestros países y la guerra del ‘Estado Islámico’ y de otras organizaciones terroristas en gran parte de Oriente Medio, que está siendo exportada a Europa por ‘combatientes extranjeros”, en colaboración con posibles corrientes de movimientos yihadistas en el suelo europeo. La prevención de los actos de terrorismo en el futuro exigirá un enfoque exhaustivo que contemple todos los aspectos del problema, principalmente en la política exterior y de seguridad clásicas y en los asuntos de justicia y de interior. Al mismo tiempo, la UE debe afrontar la expansión de la influencia del ‘IS’ por la región del Sahel, y de las organizaciones terroristas afines como Boko Haram, más al sur del continente africano.

Libia ya se ha reducido a un estado fallido de la región, con peligros que van desde las oleadas de refugiados a su conversión en un nuevo caldo de cultivo para el ‘IS’. Estabilizar a Libia y evitar que se hunda aun más en una compleja guerra civil será uno de los retos más importantes para la ONU, la UE y la OTAN durante los próximos años. El Plan Global de Acción Conjunta suscrito entre Irán y el E3/EU+3 en julio de 2015 es un éxito notable en la detención del programa nuclear de Irán, que ha reducido las tensiones entre Irán y Occidente y posiblemente abra la sociedad iraní al mundo. Pero la implantación del acuerdo debe verificarse de manera efectiva. Cualquier violación por parte de Irán comportará la rápida reanudación de sanciones masivas.  Irán nunca debe ser permitida a poseer armas nucleares. Debe evitarse una carrera armamentística regional. Cualquier apertura de la sociedad iraní debe utilizarse como apoyo a los demócratas iraníes.

El conflicto entre Israel y varios agentes no estatales como Hamas, Hezbollah y el pujante ‘IS’, continúa planteando un alto riesgo de guerras recurrentes que pueden desembocar en un mayor conflicto regional. Estamos decididos a ayudar a los israelíes y palestinos a encontrar una solución al conflicto para ambos Estados a través de acuerdos regionales para superar décadas de enemistad. Junto con EE. UU. y otras potencias mundiales, la UE debe desempeñar un papel más activo en la búsqueda de esta solución y en la creación de incentivos para conseguirlo. Pero al mismo tiempo, no nos hacemos ilusiones de que la paz entre israelíes y palestinos resuelva los problemas estructurales de fondo que está sufriendo toda la región.

  • Respuesta a los retos de la emigración

El flujo de refugiados y emigrantes económicos que llegan a la UE, principalmente de Siria, Libia, Yemen, Iraq, Afganistán, Pakistán, Nigeria, Eritrea, Somalia y del Cuerno de África, que buscan asilo en los Estados miembros de la UE, ha alcanzado una escala sin precedentes que pone a prueba nuestra capacidad para afrontarla. Los flujos considerables de emigrantes, entre los cuales se encuentran refugiados y solicitantes de asilo, que intentan llegar a la UE a través de tres rutas principales (el mar Mediterráneo, la frontera UE-Turquía y los Balcanes

Occidentales), están afectando seriamente nuestra estabilidad en el flanco sur y comportan unas cargas desproporcionadas para varios Estados miembros de la UE. Esta inestabilidad se está extendiendo ahora al sureste de Europa. Debemos garantizar el control de nuestras fronteras exteriores, mantener la estabilidad social, honrar nuestros valores y asumir los compromisos internacionales vinculantes de ayuda a los refugiados. El elevado y continuo nivel de presión debido a la emigración que amenaza con abrumar a varios Estados miembros, demuestra la precariedad del sistema existente. Por consiguiente, el PPE aboga por un autentico sistema de responsabilidad compartida en beneficio de todos los Estados miembros que se enfrentan a una cuota desproporcionada de solicitantes de protección internacional.

Para el abordaje eficaz de los retos de la presión migratoria, con el máximo respeto a los derechos fundamentales de los emigrantes y prestando especial atención a las mujeres y niños emigrantes, es indispensable acometer una política fronteriza más eficiente, una lucha más estricta contra los traficantes y contrabandistas de vidas humanas, así como una distribución más justa de la responsabilidad entre los Estados miembros. Frontex, la agencia de la UE para proteger las fronteras Schengen, es decir las fronteras europeas externas, y la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO, por sus siglas en inglés), deben fortalecerse y recibir una mejor financiación. También es clave el refuerzo de la colaboración con estos países de origen y tránsito.  En la medida de lo posible, debemos ofrecer seguridad y ayuda humanitaria en los lugares de origen mediante la creación de zonas seguras y de centros iniciales de recepción en terceros países en los que pueda iniciarse el procedimiento de asilo.  Esto establecerá una forma legal para que las personas que necesiten protección puedan entrar en Europa y así reducir su riesgo de caer en manos de los inhumanos traficantes de personas. También debería incrementarse la ayuda financiera europea en apoyo a los esfuerzos locales.

Instamos a la Comisión Europea y a los Estados miembros a implantar rápidamente instalaciones “calientes” en las fronteras externas de la UE y en terceros países. Esto debería ir de la mano con la revisión de la normativa de Dublín. Debería implantarse, a la mayor brevedad posible, una lista común europea de los países de origen y de tránsito seguros.

De igual modo, el refuerzo del control de la inmigración debería sustentarse en dos principios: la intensificación del regreso de los emigrantes económicos que no tienen derecho a asilo, y la mejor integración de los inmigrantes autorizados a quedarse en la Unión. También debería tenerse en cuenta que las oleadas migratorias provocadas por la crisis en Oriente Medio y África, principalmente  en  Siria y  Libia, afectan a  los países de la vecindad  de  la región mediterránea que, en términos generales, son socios relativamente estables de la UE (Líbano, Jordania, Argelia, Túnez y Marruecos). La respuesta de la UE a los flujos migratorios debe por tanto considerar a los países de tránsito para evitar el efecto dominó en países que acogen un número masivo de refugiados.

La fortaleza de Europa debe ser motivo de inspiración para las regiones vecinas como modelo a seguir y del cual aprender, en lugar de convertirse en un imán para los grandes flujos migratorios que ponen en riesgo el papel de Europa como socio estable y estabilizador en las regiones vecinas y en el mundo. Debemos actuar conjuntamente y compartir toda la información y todos los conocimientos relevantes de los que disponemos. En este sentido, necesitamos medidas urgentes para reforzar y proteger las fronteras externas de la Unión Europea. Abogamos por abrir las fronteras internas de la Unión Europea a condición de que se proceda a la efectiva protección de las fronteras externas de la UE. Esto comporta la intensificación del nivel de confianza entre sí.

  • Apoyo a la democracia

La estrategia más importante de la UE en la Vecindad del Sur sigue siendo el respaldo a la democracia y a una buena gobernabilidad. La historia reciente ha demostrado la necesidad de desarrollar un planteamiento mucho más a largo plazo, del que cabe esperar unas mejoras duraderas con el paso de varias décadas más que de varios años. Esto requerirá un enfoque en sentido ascendente y la implicación de todos los niveles de gobierno: local, regional y nacional. Uno de los elementos esenciales es el fomento y desarrollo de la sociedad civil, en particular de las organizaciones que promueven la participación social y política de la mujer. Esto debería incluirse en el orden del día del EEAS (Servicio Europeo de Acción Exterior). Las fundaciones políticas y la Dotación Europea para la Democracia (EED, por sus siglas en inglés) son unos instrumentos de la UE especialmente adecuados para el fomento de una democratización profunda y sostenible en países en vías de transición política gracias a su financiación flexible y adaptada a la demanda. Merece recibir el apoyo inquebrantable de la familia política del PPE.

  • Un nuevo enfoque para la región

En el futuro, la UE deberá adaptar los principios de coherencia a largo plazo y de una mayor credibilidad a unas tácticas inteligentes de flexibilidad a corto plazo: sin perder nunca de vista el objetivo de un Oriente Medio democrático, pacífico y próspero. Esto comportará también un renovado impulso para una mayor cooperación regional entre aquellos países que lo deseen. Para premiar a aquellos países más comprometidos con la UE que deseen promover la buena gobernabilidad y los derechos humanos y civiles, y que cooperen con sus vecinos, debería mantenerse el planteamiento de que el establecimiento de una mayor cooperación está supeditado a la adhesión de unos valores y principios (el llamado ‘más por más’). Pero también debería hacerse un nuevo esfuerzo para acercarnos a las poblaciones de nuestros países socios, paralelamente al enfoque ‘más por más’ referente a los gobiernos. En la medida de lo posible, la UE debería utilizar su diplomacia económica.

Nuestro enfoque de la región debe encontrar un nuevo equilibrio entre la diferenciación y la promoción de la cooperación regional. Aunque nuestra oferta de cooperación debería adaptarse a la voluntad y a la capacidad de reforma de cada país, deberíamos fomentar una mayor y mejor cooperación entre los países implicados en el norte de África y en Oriente Medio, de lo contrario no seremos capaces de abordar las cuestiones importantes. Debería intensificarse la visibilidad de las acciones de la UE en la región, tanto dentro de la UE como entre las poblaciones de la Vecindad Sur, beneficiosas para sus regiones y promover la mejora y la modernización de sus condiciones políticas, económicas y sociales.

  1. Promocionando nuestros valores: cómo afrontar los retos mundiales

Con el final del Telón de Acero fueron muchos los que declararon la victoria de la democracia parlamentaria y de la economía social de mercado dominada por Occidente. Veinticinco años después, debemos reconocer que la democracia liberal y el estado de derecho deben afrontar los retos tanto a nivel mundial como dentro de la propia UE de movimientos populistas y recaídas autoritarias. China, que no es precisamente una democracia, demuestra que la prosperidad económica no va de la mano, al menos durante un cierto tiempo,  de unas sociedades justas o unos sistemas políticos democráticos. En muchos otros países del mundo, se ha reivindicado la posibilidad de la democracia sin los mecanismos de control salvaguardados por unos medios de comunicación libres y judicialmente independientes a la vez que una sociedad civil dinámica. De hecho, en muchas de las llamadas ‘democracias’, prevalecen la vigilancia del Estado, las restricciones en las comunicaciones por Internet y las limitaciones para la autonomía personal. Además, el cambio de Rusia a favor de una actitud agresiva con Occidente, demuestra que algunos países siguen viendo las relaciones internacionales como un juego de suma cero. La idea de que los países más pequeños deberían ser menos soberanos que las potencias mundiales ha ido ganando terreno, y no tan solo en Rusia.

  • Apoyo a la democracia a nivel mundial

La aceptación de la democracia como la forma dominante de gobierno en el mundo y de un sistema internacional construido sobre los ideales democráticos, es cada vez más escasa. Con frecuencia, las democracias parecen resignadas a esperar un mal gobierno autoritario que desemboque en una catástrofe internacional para empezar a tomar medidas. Tal como hemos visto a lo largo de la historia, las prácticas antidemocráticas provocan guerras civiles, violaciones de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, la destrucción de las estructuras sociales y crisis humanitarias. También fomentan el crecimiento de los movimientos terroristas, de la corrupción y de una mala gobernabilidad, así como la desigualdad que estimula la inestabilidad política y económica y que también puede comportar unas consecuencias regionales e incluso mundiales.

Si queremos estar preparados para los retos mundiales, necesitamos un enfoque transatlántico coherente que pueda incorporarse a una estrategia a largo plazo. Nuestro apoyo a los movimientos democráticos de todo el mundo que comparten nuestra visión de los valores universales, deben ser inquebrantables… debemos recordar al mundo la importancia de la democracia. Los gobiernos y las ONG de la UE deberían colaborar estrechamente con los socios de EE. UU. y con los de Latinoamérica, en tender la mano a los movimientos democráticos, dondequiera que se encuentren, contrarios a los gobiernos autoritarios.

  • Un orden del día para el mundo y para después de 2015

En respuesta a los retos mundiales tales como el cambio climático, los desastres naturales y las enfermedades contagiosas, pero también con respecto a la seguridad energética, la ciberseguridad, el uso de los recursos naturales, la seguridad alimentaria y la ayuda al desarrollo, no hay ningún país que pueda actuar por su cuenta y riesgo. La cooperación dentro de la UE debe ir acompañada de una proyección mundial en el marco de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales. A pesar de estas graves y obstinadas dificultades, la UE debería alcanzar un acuerdo útil del estilo de la Ronda de Doha en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El PPE hace hincapié en que vivimos en un mundo cada vez más interdependiente, en el que los retos exigen una acción colectiva y un compromiso mundial. Por consiguiente, el marco para después de 2015 debería tener una ambición mundial, una cobertura y una aplicación universal que contemplen la responsabilidad de los diferentes contextos nacionales y respeten las políticas y las prioridades nacionales. La mutua responsabilidad para la cobertura de la financiación pública, privada, nacional e internacional debería ser el elemento central del nuevo marco internacional.

Para que el nuevo marco mundial de desarrollo sea realmente transformador, deben abordarse las causas fundamentales de la pobreza mediante la aplicación de un enfoque basado en los derechos y una especial atención al desarrollo de las capacidades, un objetivo independiente de igualdad entre hombres y mujeres, así como la emancipación de la mujer. Esto incluye una buena gobernabilidad, una democracia que funcione bien y el estado de derecho. El cambio climático es uno de los grandes retos estrechamente relacionado con el marco mundial de desarrollo. El cambio climático puede provocar no sólo problemas medioambientales, sino también impactos devastadores en las comunidades pobres y vulnerables, lo que desemboca en una migración forzosa, un declive económico y conflictos sobre los recursos naturales.

Conjuntamente con los Estados miembros, la UE es el principal donante de ayuda para el desarrollo y como tal debería liderar el proceso de conformación de una nueva colaboración mundial con todos los países, incluidas las economías emergentes, así como con todas las partes interesadas pertinentes, entre ellas el sector privado, los socios sociales, las organizaciones civiles, las autoridades locales y regionales y los parlamentos nacionales. Cuando la sociedad civil y el diálogo social son insuficientes, debería impulsarse la construcción de la sociedad civil.

Debemos fomentar una mejor coordinación de las políticas económicas, medioambientales y de los derechos humanos a nivel del G7 y del G20 para ofrecer una gobernabilidad adecuada a la globalización actual.

  • Persecución de las comunidades religiosas y étnicas

Hoy afrontamos el hecho enormemente preocupante del aumento de la intolerancia y la violencia contra las comunidades religiosas y étnicas, sobre todo en las cristianas, en muchas partes del mundo. La persecución de los miembros de un grupo religioso puede definirse como la hostilidad hacia alguien por su identificación con este grupo. Los cristianos son el grupo más perseguido del mundo contemporáneo.

La Unión Europea y los Estados miembros deberían hacer todo cuanto esté en sus manos para detener la violencia y el asesinato de personas inocentes debido a su religión. Necesitamos una estrategia coherente contra la persecución de los cristianos en el mundo. Esto no tan solo afecta a los países en los que se produce esta violenta persecución, sino también a los países en lo que existe una persecución silenciosa y oculta en las leyes y las constituciones. Europa debería presionar a estos países para que detuvieran la persecución por razones religiosas. El PPE se compromete a abordar esta cuestión de una manera más amplia y eficiente, por tratarse de una prioridad, incluso a través de la acción del Consejo de Europa en su papel de defensor de los derechos humanos y de la democracia.

  1. 7. Protegiendo nuestro hogar: afrontar los retos internos

Las amenazas a nuestros valores y los retos a nuestra libertad y seguridad en la UE ya no se limitan únicamente al exterior. A menudo proceden de la propia UE. Debemos conservar la libertad de nuestras sociedades y proteger nuestros valores democráticos. También debemos salvaguardar los derechos civiles, pero sin dar lugar a la complacencia. Y las amenazas a la vida, la libertad y la cohesión social que emanan de nuestro interior, deben ser contrarrestadas con toda la fuerza de la ley y con toda la determinación de ciudadanos libres. Además estamos afrontando un invierno demográfico que amenaza la sostenibilidad a largo plazo de nuestro sistema de pensiones y de nuestro propio estilo de vida y parece mostrar la falta de confianza de los europeos en sus valores y en su futuro.

  • El crecimiento sostenible es clave

Sin un retorno a un crecimiento económico sostenible que comporte la creación de un mayor número de puestos de trabajo y de mayor calidad, y unas perspectivas tangibles para nuestra juventud en particular, la UE no podrá responder a sus retos internos y externos. Europa debe invertir en capacitación y formación y ofrecer unos puestos de trabajo buenos y decentes. Para este objetivo, la economía real, y en particular las pymes, deberían ser una prioridad. Las políticas deberían colocar la creación de empleo y la recuperación del crecimiento en el centro de la política europea. En este sentido, debería prestarse especial atención a la agenda digital mediante el reconocimiento de Internet como espacio público y mercado. El PPE luchará por la promoción  y la protección  simultánea de las libertades digitales y del libre comercio teniendo en cuenta los principios voluntarios de responsabilidad corporativa y social.   El fortalecimiento de la Economía Social de Mercado europea a través de una gobernabilidad más sólida de la Eurozona, la materialización y la completa realización del Mercado Único, la Unión Energética y el mercado único digital, así como unas relaciones de comercio internacional e inversión satisfactorias y perfectamente equilibradas, por encima de todas las Asociaciones Transatlánticas de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) con EE. UU., son una condición previa para el aumento de nuestra seguridad y una inmejorable manera de fomentar nuestros valores. Es importante que la UE y sus Estados miembros hagan todo cuanto esté en sus manos para firmar y ratificar la TTIP a la mayor brevedad posible. En este contexto, los Estados miembros deben continuar trabajando en las reformas estructurales para crear un entorno favorable para los negocios y la creación de empleo.

Queremos impulsar y proteger la Economía Social de Mercado ya que ofrece el marco en el que la competitividad contribuye a la justicia social y en el que la justicia social estimula la competitividad. Por tanto, el diálogo social es clave para lograr el equilibrio entre competitividad y equidad.

  • Autoconfianza democrática

Debemos hacer frente a las dudas fundamentales sobre el futuro de la democracia occidental y liberal que existen en la propia Unión Europea. La ‘democracia intolerante’ no puede ser el objetivo de un país occidental. También debemos continuar enfrentándonos a los partidos populistas de izquierdas y de derechas y combatir las tendencias nacionalistas y el cansancio político. Evidentemente, es una tarea que debe ser abordada por la sociedad civil: partidos políticos, grupos de opinión y ONG.

  • Lucha contra el terrorismo en casa

En primer lugar, debemos contrarrestar el terrorismo y el extremismo yihadista a través de una estricta aplicación de la ley y con la ayuda de unas herramientas de seguridad, pero también mediante la prevención de la radicalización de los jóvenes descontentos y el fortalecimiento de la contrarradicalización y la desradicalización de los inmigrantes a través de la sociedad civil y de las redes sociales. En este contexto, la educación debería jugar un papel clave. La educación no tan solo se reduce al desarrollo de los conocimientos, habilidades y competencias necesarias para el mercado laboral, sino también debería ayudar a los estudiantes a convertirse en unos miembros más activos y tolerantes de la sociedad. Las empresas de Internet y las redes sociales deben comprometerse más en su responsabilidad para suspender y eliminar contenidos extremistas y propaganda yihadista por Internet. Otra solución especialmente apremiante para combatir la ideología yihadista con mayor eficacia es un plan de acción para contrarrestar la radicalización en las cárceles. Este tipo de terrorismo tiene sus raíces espirituales en las interpretaciones violentas del Islam basadas en el Wahhabismo y el Salafismo y, por consiguiente, los Estados miembros de la UE no sólo deben aumentar la capacidad de sus servicios de inteligencia e información sino también deben instar a las comunidades musulmanas (y a sus clérigos) a que se impliquen en la lucha contra el extremismo mediante el trazado de unas líneas más nítidas entre la fe moderada y las ideologías fundamentalistas. El diálogo interreligioso puede ser de utilidad en este contexto. Es igualmente importante fomentar una inserción social más sólida, sobre todo para las segundas y terceras generaciones de jóvenes inmigrantes nacidos en países europeos. También es clave un mayor acceso a los mercados laborales. La lucha contra el terrorismo solo será eficaz si está sujeta a un intercambio más intensivo de las mejores prácticas entre los Estados miembros y las regiones de la UE. Este intercambio debería extenderse a los países vecinos de la UE que cuentan con una dilatada experiencia en la lucha contra el terrorismo.

El fenómeno de los combatientes extranjeros representa una amenaza cada vez mayor y más seria para la seguridad de los países europeos. Los ciudadanos europeos reclutados en las zonas de conflicto suponen una amenaza importante para la seguridad y la estabilidad de la sociedad. Los Estados miembros y las instituciones de la UE deben analizar y subsanar conjuntamente las deficiencias de las actuales herramientas contra el terrorismo. La Europol debería establecer un Centro Europeo Antiterrorista, respaldado por Eurojust en las investigaciones y persecuciones. Deberían ajustarse los cometidos de ambas instituciones teniendo en cuenta que la aplicación de la ley y el intercambio de información, sobre todo para combatir el terrorismo, a menudo se gestionan mejor con carácter bilateral o según las necesidades, por razones de eficiencia y confidencialidad.

Es imprescindible llegar a un acuerdo sobre un Marco Europeo de Registro de Nombres de Pasajeros (EU-PNR, por sus siglas en inglés) con los mecanismos de control adecuados para prevenir los abusos. Debe mejorarse el intercambio de información: Los indicadores de riesgos comunes, referentes a las personas peligrosas, deberían ser conjuntamente desarrollados por las autoridades nacionales, la Comisión, la Europol y el Frontex. Se debería sacar todo el partido al Sistema de Información de Schengen.

  1. Consolidación de la paz: una Unión más fuerte en seguridad y defensa

La Política de Seguridad y Defensa Común de la UE (CSDP, por sus siglas en inglés) es el punto más  débil  de  su  proyecto de paz, integración y  desarrollo. Necesitamos,  dada la actual situación geopolítica, intensificar nuestros esfuerzos de defensa y fortalecer las estructuras de la UE presentes en la colaboración de seguridad transatlántica. Además, solo una Unión más fuerte en defensa será capaz de hacer frente al creciente número de amenazas y retos.

  • Creación de un nuevo consenso europeo sobre Seguridad y Defensa

En el verano de 2016, el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS, por sus siglas en inglés) deberá elaborar una nueva estrategia de política exterior y seguridad, lo que significa un enfoque exhaustivo y coherente de todas las dimensiones de la seguridad. Este documento deberá identificar las amenazas, priorizar los intereses y definir los instrumentos y los acuerdos institucionales de la Unión Europea necesarios. El nuevo Libro Blanco sobre Seguridad y Defensa debería sustituir al obsoleto documento de 2003.

  • Fortalecimiento de la asociación transatlántica

La OTAN y su principio de defensa colectiva sigue siendo la base fundamental y más duradera para la seguridad de Europa. Una alianza transatlántica sólida y capaz sigue siendo la piedra angular de la agresión contra sus Estados miembros. Pero los socios y aliados estadounidenses de Europa esperan lógicamente que los europeos nos esforcemos más en garantizar nuestra seguridad. Solo una Europa con una capacidad de defensa autónoma y sólida convencerá a nuestros aliados de que la OTAN tiene futuro y que su continua presencia militar en Europa tiene sentido. La colaboración UE-OTAN debe por tanto intensificar su alianza para aumentar las capacidades defensivas y responder conjuntamente a las amenazas regionales y mundiales. Por este motivo, damos la bienvenida a las nuevas solicitudes de ingreso en la OTAN de los Estados miembros de la UE.

  • Mayor inversión en defensa y seguridad

Las crecientes amenazas imponen un aumento de la inversión en las competencias. El gasto en  defensa se  ha  ido  reduciendo desde 1990, incluso  en 2004  cuando  se  evidenció un resurgimiento de nuevas y mayores amenazas internas y externas. El objetivo de la OTAN de detener el descenso del gasto en defensa y recuperar rápidamente el 2 % del PIB sigue sin ser alcanzado por la mayoría de los miembros europeos de la OTAN.

  • Mejora de nuestras capacidades defensivas conjuntas a través de agrupaciones e intercambio

Pero no bastará con un mero aumento del gasto de defensa, en algunos casos imposible a corto plazo. Una mejora del gasto nos permitirá lograr más con menos.  Por consiguiente, debemos seguir agrupando y compartiendo recursos militares en las fronteras nacionales. Deberían desarrollarse más los modelos cooperativos existentes, como el Mando Europeo de Transporte Aéreo (EATC, por sus siglas en inglés).  Esto presupone un mejor intercambio de información sobre el desarrollo de las capacidades militares nacionales y los planes para futuras compras.

La Agencia Europea de Defensa (EDA, por sus siglas en inglés) debe desempeñar un papel más destacado en este contexto: no sólo necesitarán más recursos, sino que los Estados miembros deberán dedicar una mayor cantidad de su gasto de investigación militar a través de la EDA. En colaboración con la Comisión Europea, la EDA debería proporcionar un análisis en profundidad de la actual duplicación y redundancias en el gasto de defensa nacional.

Además deben abordarse las deficiencias existentes en capacidad, sobre todo en los ámbitos de vigilancia, reconocimiento, transporte aéreo y marítimo estratégico, así como la previsión de fuerzas a larga distancia. Debemos acometer con más ímpetu los esfuerzos existentes para mejorar el repostaje en vuelo, los Sistemas Aéreos Pilotados Remotamente (RPAS, también conocidos como drones), la ciberdefensa y las comunicaciones vía satélite.

  • Consolidación de la base tecnológica e industrial de Europa

El sector de defensa de Europa debe integrarse más y ser más innovador y competitivo. Esto nos permitirá impulsar el crecimiento y la creación de empleo. Debe fomentarse la creación de unas asociaciones público-privadas e industriales. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) deben integrarse más en la cadena de suministros de los mercados de defensa. Debe garantizarse el suministro de tecnologías sensibles clave a toda la UE e incrementar la cooperación en el comercio y exportación de material de defensa en la UE.

Deben revocarse las recientes reducciones presupuestarias en Investigación y Desarrollo (I+D) relacionado con la defensa: los Estados miembros deberían asignar a I+D como mínimo el 20 % de sus presupuestos de defensa. La investigación civil y militar debería estar más coordinada. El próximo Marco Financiero Plurianual (MFF, que empieza en 2021) debería suponer un salto cualitativo en la integración de la defensa europea. Además, el componente de defensa de la política espacial, concretamente la que se refiere a las imágenes por satélite de alta resolución, debería ser abordado conjuntamente por la EDA, la Comisión Europea, los Estados miembros y la industria.

  • Desarrollo de las instituciones de la UE y de su capacidad para ofrecer respuestas rápidas

La UE necesita un cuartel general de operaciones (HQ, por sus siglas en inglés) para realizar intervenciones de mayor intensidad y ejercer la defensa territorial en colaboración con la OTAN, tal como se prevé en el Tratado de Lisboa. Solo de esta manera garantizaremos una planificación rápida y efectiva y el ejercicio del mando y del control, sin necesidad de confiar en unas complicadas estructuras ad hoc.

La Cooperación Estructurada Permanente (PESCO, por sus siglas en inglés) prevista en el Tratado de Lisboa, es la manera de avanzar hacia la construcción de las capacidades de defensa necesarias para el futuro. Esto significa que los Estados miembros que sean capaces de hacerlo y lo deseen, podrán avanzar dentro del marco de la UE. Un buen ejemplo de aplicación de la PESCO es el establecimiento de un Mando Médico Europeo. Las tecnologías militares/civiles de doble uso, así como los barcos de vigilancia marítima, los aviones y los drones, son otras áreas de la PESCO que deben explorarse dada la actual situación en el Mediterráneo. A largo plazo, la PESCO debería resultar en la creación de un ejército común de la UE.

Con el tiempo, debería establecerse un foro permanente para consultas y tomas de decisiones que debería dar paso a un Consejo de Ministros de Defensa de pleno derecho. De igual modo, el Parlamento Europeo debería establecer un Comité permanente sobre Seguridad y Defensa.

  • Mejora de los instrumentos civiles de Europa

Debe desarrollarse más la Capacidad Europea de Respuestas a Emergencias (EERC, por sus siglas en inglés) creada en 2013. Diseñada para responder a terremotos/tsunamis, incendios, inundaciones/deslizamientos de tierras, accidentes industriales/nucleares, ataques terroristas, desastres marítimos y pandemias, debería complementarse con las redes regionales de protección civil para permitir que la UE pueda compartir sus mejores prácticas e impartir sesiones formativas a través de los centros regionales de excelencia. La UE debería contemplar la financiación de la protección civil a través de transferencias anuales de los Fondos de Solidaridad de la UE.

  • Reacción ante las amenazas híbridas

La UE debe ampliar su arsenal para reaccionar ante las amenazas híbridas que mezclan agresiones militares y paramilitares, así como el activismo político y los recursos diplomáticos, políticos, económicos y de propaganda. Las instituciones de la UE y los Estados miembros deberían establecer una  colaboración más estrecha para  contrarrestar dichas amenazas. Debemos reforzar nuestra capacidad de recuperación interna a través de la seguridad energética, la investigación y el control de las inversiones extranjeras. La ciberseguridad, relacionada con la seguridad de los sistemas de información y, en especial, con el almacenamiento de los datos digitales, es un elemento clave. Debemos adoptar unas medidas de ciberseguridad modernas tales como las técnicas de detección de comportamientos para poder afrontar con éxito las amenazas en constante evolución. Otro elemento importante es la mejora de la comunicación estratégica, lo que nos permitirá analizar, denunciar y ofrecer determinadas contranarrativas a la propaganda agresiva.

  1. Cese de la deriva transatlántica: el Renacimiento de Occidente

Para promover satisfactoriamente nuestros valores comunes y alcanzar nuestros objetivos comunes, sobre todo en la Vecindad Oriental y Sur de la UE, es necesario que la Unión y sus aliados transatlánticos fortalezcan sus lazos. Esto incluye la política de defensa y la OTAN, la cooperación para la aplicación de la ley y la lucha contra el terrorismo. En este contexto es necesario que recuperemos la confianza en nuestros servicios de inteligencia. Los retos de seguridad actuales son complejos y no pueden ser abordados sin un intercambio de información entre nuestros servicios, sobre todo para desmantelar las células terroristas y las organizaciones criminales. También debemos intensificar la cooperación económica a través de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP). La TTIP es, por encima de todo, un instrumento profundamente político destinado a reforzar los lazos transatlánticos. También es un destacado factor para la recuperación en la UE del crecimiento sostenible. Es fundamental que la TTIP sea transparente y responsable. También necesitamos una mejor coordinación transatlántica en nuestro apoyo a la seguridad, los derechos humanos, la democracia y el papel de la ley en la vecindad de la UE. Por encima de todo, esto alude a un enfoque conjunto ante la agresión rusa. Uno de los principales objetivos tácticos del Kremlin es debilitar a Occidente mediante la apertura de una brecha entre EE. UU. y Europa. No dejaremos que esto suceda. Por el contrario, la confrontación del reto ruso consolidará los lazos que unen a Europa y Estados Unidos.

Una relación económica transatlántica más profunda tendrá efectos positivos en la economía mundial y fortalecerá las previsiones de una mejor cooperación comercial y económica a nivel mundial. Paralelamente a las negociaciones de comercio multilateral dentro del marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), la UE debe colocar unos Acuerdos de Libre Comercio (FTA, por sus siglas en inglés) perfectamente negociados y perfectamente equilibrados, en primer lugar, con los principales socios comerciales de todo el mundo como Canadá, Australia, Japón, China y los países del Mercosur. Además de la TTIP, estos socios comerciales jugarán un papel decisivo para que la UE regrese al camino de un crecimiento sostenible y cualitativo.

Ahora más que nunca debemos ratificar los valores comunes en los que se asientan EE. UU. y la UE. A pesar de todas las diferencias existentes entre Estados Unidos y Europa (y, de hecho, entre los diferentes países de Europa), cuando se trata de valores, deberíamos hacer hincapié en lo que tenemos en común, sobretodo en la época en vivimos, en que son muchos los que consideran que Occidente se ha quedado arrinconado. Además, la asociación transatlántica debería convertirse en el núcleo de una comunidad mundial de democracias diseñada para buscar formas conjuntas de responder a los retos autoritarios.

10. Conclusión

Reconocer y poner nombre a las nuevas amenazas a nuestra seguridad y nuestros valores es el primer paso para abordarlas. Por consiguiente, debemos ser francos y realistas sobre la magnitud de los nuevos retos procedentes del este y del sur, a nivel mundial y dentro de nuestras propias sociedades. Debemos ver que han desaparecido las clásicas delimitaciones entre las políticas nacionales y extranjeras.  Reafirmamos y fomentamos todavía más los valores en los que se asienta nuestra familia política y que han contribuido en gran medida al desarrollo de la Unión Europea. Confirmamos nuestra intención de avanzar hacia una Unión Política con una política fiscal y económica común, una política exterior y de seguridad común y una política de defensa común.

Nuestro próximo paso es abordar determinadas regiones de la vecindad de la UE que entrañan riesgos y oportunidades: los Balcanes Occidentales, donde la UE deberá promover la ampliación y a la vez aumentar la estabilidad regional y la cooperación; el este, donde la UE y la OTAN deberán ayudar a nuestros amigos y reaccionar ante la agresión rusa; Turquía, donde deberíamos intensificar la promoción de la democracia parlamentaria para poder alcanzar una colaboración más estable; y Oriente Medio y el norte de África, una región convulsa en la que la UE deberá apoyar su valores de una manera más activa y evitar los peligros.

A nivel mundial, las prioridades son la política de desarrollo y la política climática, mientras que el apoyo a todos los movimientos democráticos para contrarrestar el autoritarismo y el terrorismo, adquirirán una nueva importancia; dentro de la UE y de sus Estados miembros, debemos recuperar el crecimiento sostenible, luchar contra el terrorismo y combatir el tráfico de seres humanos y la inmigración ilegal de una manera más eficaz, a la vez que defender la democracia liberal con más ahínco; en defensa debemos tomarnos en serio el incremento de la cooperación; y en la asociación transatlántica, deberíamos trabajar por un renacimiento de Occidente.

Por último, nuestra misión de proteger nuestra Unión y promover nuestros valores dependerá de la determinación del PPE para asumir el liderazgo. Sobre la base de nuestros valores, conscientes de los éxitos y de los fracasos y conocedores de nuestras debilidades así como de nuestras fortalezas y posibilidades, predicaremos con el ejemplo.