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Visión del PPE para un planeta sostenible – Reduciendo emisiones mediante la creación de empleos

Resolución aprobada por el Congreso del PPE, Zagreb (Croacia), del 20 al 21 de noviembre de 2019

El cambio climático es una realidad, nos afecta a todos y el PPE sigue, firmemente, comprometido a abordarlo. Durante más de una década, el PPE ha estado impulsando la agenda de acción climática de la UE.

Sin embargo, el calentamiento global sigue constituyendo un problema global y, dado que la UE es responsable de menos del 10% de las emisiones mundiales de CO2, es necesario que todos nos pongamos manos a la obra. Desde la Conferencia de Bonn sobre el cambio climático de 2009 hasta la adopción histórica del Acuerdo de París en 2015, vinculante a nivel internacional, el PPE ha apoyado los esfuerzos internacionales liderados por la UE para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

Sin embargo, este no es momento para la complacencia. Necesitamos intensificar nuestros esfuerzos. La alarmante evidencia científica muestra que las medidas actuales no abordan la magnitud del problema, mientras que los efectos son cada vez más y más tangibles en nuestra vida cotidiana y suceden más rápido de lo previsto por la mayoría de la comunidad científica. Las temperaturas en constante aumento en los océanos están matando los ecosistemas marinos y derriten el hielo del Ártico, con fuertes efectos en el clima y en los patrones climáticos. El derretimiento sin precedentes de la capa de hielo de Groenlandia, los incendios forestales y el deshielo del permafrost en el Ártico durante este verano son recordatorios de que debemos actuar con urgencia. Los fenómenos climáticos extremos suelen costar vidas y medios de subsistencia, mientras que las personas desarrollan enfermedades respiratorias debido al empeoramiento de la calidad del aire. La biodiversidad está amenazada a medida que la naturaleza lucha por coexistir con una población mundial en aumento, los monocultivos, los desechos y la contaminación.

Las próximas generaciones están legítimamente preocupadas por el estado del planeta que les dejaremos en herencia. Al mismo tiempo, están listas para actuar y contribuir al cambio. Las empresas ven cada vez más los beneficios de la nueva economía sostenible. No necesitamos fatalismo, sino ambición y acción. Usemos este impulso e invirtamos en un futuro mejor para nuestros hijos.

 

  1. Establecer objetivos ambiciosos pero factibles para hacer que la UE sea neutral en carbono para 2050.

La UE ya se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % hasta 2030 (desde los niveles de 1990) y aspira a convertirse en una UE neutral en carbono para 2050. Sin embargo, debemos ser más ambiciosos. Por lo tanto, el PPE apoya a la Comisión de la Presidenta electa Ursula von der Leyen para que presente propuestas encaminadas a reducir las emisiones en, al menos, un 50 % para 2030. El escepticismo y la negación climática nunca fueron un camino a seguir, y tampoco lo son las políticas ambientalistas utópicas o el socialismo verde que amenazan nuestro futuro económico y nuestros empleos. Necesitamos políticas coherentes y normas armonizadas que funcionen y ofrezcan las reducciones de emisiones necesarias. El PPE no cree en restringir o prohibir todo: queremos apoyar la economía social de mercado y crear los incentivos adecuados para que los ciudadanos y las empresas reduzcan su huella de carbono. Al mismo tiempo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas constituyen una parte integral de la política del PPE. No existe una panacea y las inversiones en investigación y desarrollo de todas las tecnologías disponibles bajas en carbono y libres de carbono para reducir los gases de efecto invernadero son necesarias para lograr cero emisiones netas como también para estimular la captura, almacenamiento y uso de las emisiones de CO2 de la atmósfera, incluyendo su absorción en sumideros de carbono. Las innovaciones respetuosas con el clima estimularán nuevas áreas de crecimiento económico y creación de empleo. Sólo esas propuestas prospectivas pueden involucrar a los ciudadanos y las empresas y ofrecer resultados climáticos junto con prosperidad.

En 2005, el PPE situó la creación del comercio de carbono de la UE como piedra angular de la política de la UE para reducir las emisiones de CO2 de la industria de la manera más rentable. El mecanismo ha evolucionado y se ha convertido en el sistema internacional de comercio de emisiones más grande del mundo, sirviendo de inspiración y modelo para otros países del mundo. La reforma más reciente, apoyada por el PPE, lo ha adecuado para la próxima década. El precio del carbono podría estimularse aún más al incluir más sectores de la economía en el sistema comercial. Poner precio a las emisiones de gases de efecto invernadero en todas las áreas es crucial para reducir las emisiones. Al mismo tiempo, la UE debe garantizar que haya igualdad de condiciones con la competencia internacional de países con políticas climáticas menos estrictas.

Una transición limpia deberá involucrar a todos los sectores de la economía y contar con el apoyo de inversiones públicas y privadas. El sector del transporte presenta un enorme potencial para una transición a la movilidad baja en carbono. Una electrificación respaldada por una red de carga adecuada, el uso de hidrógeno, combustibles alternativos que incluyen biogás y biocombustibles avanzados que no amenacen la producción de alimentos y la biodiversidad, soluciones urbanas inteligentes: estamos listos para habilitar estas innovaciones al tiempo que aplicamos límites de emisiones de CO2 a los nuevos automóviles de pasajeros y vehículos pesados. La industria de la aviación y el transporte marítimo deberán contribuir en igualdad de condiciones a la solución, también para crear unas condiciones igualitarias entre las diferentes formas de transporte. Para ello, la UE debe negociar la Convención de Chicago para ser capaz de acabar con exención de la tasa de carburante aéreo. Además de reducir las emisiones de carbono, las medidas locales para mejorar la calidad del aire en las ciudades ya están dando resultados.

La Unión Energética debe acelerarse, las capacidades de almacenamiento de energía deben aumentarse y las capacidades de interconexión dentro de la UE, y entre esta, y sus países vecinos deben mejorarse para que la energía pueda distribuirse en todo el continente y aumentar la proporción de energías renovables intermitentes. Esto es importante especialmente para la perspectiva económica de la industria europea. Si bien cada país de la UE depende de su propia estructura energética, la energía nuclear puede ser una tecnología puente en transición hacia la generación de electricidad baja en carbono, siempre que cumpla con los estrictos estándares europeos de seguridad ambiental y nuclear. Las energías renovables y la eficiencia energética, incluso en los edificios, están lejos de alcanzar su máximo potencial. Los esquemas inteligentes de financiación permitirían la modernización de viviendas y sistemas de calefacción. Los hogares pueden modular su demanda de energía utilizando medidores inteligentes. Debemos poner fin a las subvenciones a los combustibles fósiles y redirigir el apoyo a las tecnologías para capturar, almacenar y reutilizar el CO2 en sectores donde aún necesitaremos hidrocarburos. Esto es especialmente importante para el carbón y el lignito que emiten la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. La evidencia de fugas de emisiones de metano confirma que el gas de esquisto bituminoso no puede ser compatible con una política climática sensata. El hidrógeno eficiente en energía con bajas emisiones de carbono («hidrógeno azul») desempeñará un papel importante en la descarbonización de los sectores de energía e industria y en la construcción de una infraestructura que allane el camino para transformar la energía renovable en hidrógeno verde almacenable.

El 23 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero provienen de los sectores agrícola y forestal, en la UE es del 10 %. Una agricultura más sostenible debería mitigar los impactos ambientales y proteger el suelo, el agua y la biodiversidad mediante la optimización de los métodos de producción, como el uso de pesticidas y fertilizantes. Los suelos deben convertirse en sumideros de carbono en lugar de ser emisores. La agricultura inteligente, así como el uso de biomasa en ciclos, puede reducir aún más las emisiones de la agricultura, mientras que el aumento de las tasas de forestación en el sector forestal creará importantes sumideros de carbono.

Incluso con los esfuerzos más ambiciosos para reducir las emisiones a nivel mundial, ya tenemos que prepararnos para los impactos del cambio climático hoy en día, con una atención especial a la resistencia contra los desastres naturales, incluidas las inundaciones, los huracanes y los incendios forestales.

En una visión más amplia, el camino que debemos seguir es transformar nuestros patrones de consumo en una economía circular donde los desechos sean un recurso. Debemos disminuir la cantidad de plásticos que producimos, usamos y desechamos para que no terminen en los océanos. Esto incluye los filtros de cigarrillos de un solo uso llenos de sustancias peligrosas que, a nivel mundial, constituyen el residuo más comúnmente desechado. Quemar residuos para generar electricidad no representa una solución a menos que se aborde la contaminación tóxica del proceso.

  1. Empoderamiento de la ciudadanía.

El PPE entiende que las políticas climáticas tienen importantes impactos sociales capaces de movilizar a las personas en todas las direcciones. Si bien los estudiantes jóvenes y los escolares exigen tomarse en serio el cambio climático, sus padres a menudo luchan con el aumento de los costes del combustible, los nuevos peajes o las preocupaciones en torno a los efectos sobre el valor de su propiedad si se construye una turbina eólica cerca. Al mismo tiempo, la buena calidad del aire y el medio ambiente limpio contribuyen en gran medida a la salud ciudadana y deben ser una prioridad.

Todas las preocupaciones de los ciudadanos deben escucharse y responderse. Al poner un precio efectivo al carbono, se recaudarían ingresos considerables para aliviar los costes sociales de la transición baja en carbono en las regiones que dependen de los combustibles fósiles, además de la financiación de la UE que se destina a estos fines. Deberían concederse otras ventajas fiscales para aquellos en áreas rurales sin acceso a un transporte público adecuado. Al mismo tiempo, los municipios y las ciudades desempeñan un papel central para las inversiones respetuosas con el clima, por ejemplo, en los sectores energéticos y de movilidad. La UE puede ayudarlos a preparar sus estrategias de inversión y a encontrar las formas de financiación.

La huella de carbono de cada acción debe ser identificable para ayudar a las personas a tomar decisiones con más información sobre su próxima compra y para que puedan adaptar sus hábitos. El énfasis en el ciclo de vida de los productos, así como la adopción de la economía compartida, optimizaría aún más los patrones de consumo de las personas.  Las escuelas deben enseñar a los niños sobre la forma de vida sostenible desde una edad temprana y las comunidades locales deben involucrar a la sociedad en iniciativas respetuosas con el clima.

Con la creciente expansión de la generación de energía renovable para uso doméstico, en el futuro, cada hogar puede funcionar como una pequeña central eléctrica. Los consumidores deben estar capacitados para participar activamente en el mercado energético, crear comunidades energéticas y vender su excedente de energía a la red. La automatización, la digitalización y la adopción de tecnologías como medidores inteligentes, el Internet de las cosas, la inteligencia artificial o el 5G requerirán mayores inversiones en ciberseguridad y protección de datos. Al mismo tiempo, los desafíos del creciente consumo de energía de la era digital también deben evaluarse y abordarse de manera adecuada.

  1. A la vanguardia de la innovación ecológica y menos burocracia.

Necesitamos llevar las nuevas tecnologías del laboratorio al mercado de una forma más rápida, creando demanda de productos y servicios innovadores, abriendo así nuevas oportunidades de negocio, especialmente para las pymes. Mejorar la vida útil de la batería de nuestros dispositivos electrónicos, así como de los automóviles eléctricos, incluida su infraestructura de carga, presenta un desafío y una oportunidad. El PPE apoya un movimiento hacia un ciclo de energía verde completo hecho en Europa, desde el abastecimiento hasta la producción, el almacenamiento y la distribución, reduciendo los costes de energía en particular para las pymes, al tiempo que salvaguarda la competitividad y crea empleos verdes y el crecimiento dentro de la UE.

La transformación de nuestra economía requerirá una movilización significativa de capital privado liderada por una agenda financiera sostenible, incentivando las inversiones a largo plazo en tecnologías limpias. El presupuesto de la UE también incentiva las inversiones privadas y públicas en proyectos sostenibles mediante el uso inteligente de instrumentos financieros, como el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas y su programa sucesor InvestEU.  El próximo presupuesto de la UE para 2021-2027 contribuirá aún más a la sostenibilidad al incorporar una parte importante del dinero a los objetivos climáticos.

La amplia burocracia a la hora de solicitar el apoyo pertinente de la UE para inversiones ecológicas puede desanimar incluso a los solicitantes más decididos. Los procedimientos y la regulación deben simplificarse y racionalizarse. Se debe permitir y priorizar una mejor absorción de los programas de financiación de la UE. Al mismo tiempo, la distribución de los fondos de la UE debe controlarse en profundidad y cualquier mal uso se debe castigar estrictamente.

  1. Una UE sostenible como un socio internacional fuerte en la lucha contra el cambio climático.

Las inversiones en innovaciones ecológicas mejorarán la competitividad internacional de la UE. Las normas estrictas de la UE en materia de medio ambiente, así como la calidad de los alimentos y productos, ya han mejorado significativamente la vida de nuestros ciudadanos. Estos estándares nunca se verán comprometidos cuando se negocie con terceros países. El PPE apoya que todos los acuerdos comerciales futuros negociados entre la UE y terceros incluyan una cláusula que vincule a las partes al Acuerdo de Paris y que incluya medidas proporcionales y adecuadas en caso de no cumplimiento. Los esfuerzos de preservación de la selva tropical deberían representar un factor para determinar las relaciones comerciales de la UE con terceros países. Mientras apoya a la UE en la búsqueda de su ambiciosa agenda de comercio mundial, el PPE pide que los instrumentos de defensa comercial de la UE se actualicen, fortalezcan y hagan legalmente más sólidos. El coste del carbono de los productos importados a la UE debe tenerse en cuenta para que no volvamos a importar las emisiones en cuya reducción estamos trabajamos duramente. Los ajustes fronterizos de carbono en tales importaciones contribuirían a unas condiciones igualitarias y evitarían la fuga de carbono.

La UE sólo puede prosperar plenamente dentro de un vecindario estable y próspero de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. El cambio climático exacerbará aún más los conflictos, la pobreza y la escasez de agua y alimentos, amenazando los medios de vida, especialmente en Oriente Próximo y África. El PPE apoya la creación de un Plan Marshall con África centrado en la inversión, proporcionando educación de calidad con un enfoque especial en la educación de las niñas, creando oportunidades para los jóvenes y capacitándolos en nuevas habilidades para los empleos de economía sostenible. La política internacional de desarrollo debe priorizar las inversiones verdes al tiempo que garantiza la rendición de cuentas de los fondos gastados. La Nueva Alianza para África debería fomentar aún más el espíritu empresarial en tecnologías bajas en carbono y preparar a las nuevas generaciones en el continente africano para enfrentarse al desafío del cambio climático y, al mismo tiempo, abordar el alto crecimiento de la población.